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VAR y árbitros: la polémica continúa. La expulsión de Kelly deja claro que el problema no es solo cosa de Italia

de Lorenzo Di Benedetto

Otro episodio, otra polémica. El estamento arbitral ha vivido otra noche difícil, esta vez no en la Serie A, sino en la Champions League. En el desenlace del Juventus-Galatasaray pesó como una losa la injusta expulsión de Lloyd Kelly nada más arrancar la segunda parte, con 1-0 para la Juve, y aunque en el 90' el equipo de Spalletti logró imponerse por tres goles (3-0) para forzar la prórroga, al final fueron los turcos quienes sellaron el billete a octavos de final, con una Juventus fundida, también lastrada por la roja al defensa inglés, incapaz de culminar el milagro de remontar el 5-2 de la ida.

Decisiones erróneas del árbitro y del VAR.
Lo sucedido sobre el césped y en la sala del VAR fue de traca: a Kelly le mostraron primero una amarilla —ya de por sí discutible—, revisaron la acción y, lejos de corregir a mejor, retiraron la amonestación para convertirla en una roja directa imposible de entender. Es inevitable mirar a los numerosos fallos que los colegiados están cometiendo en la Serie A para concluir que el problema no es solo cosa de Italia, sino que, como se vio anoche, se extiende al resto del fútbol mundial.

¿Cómo salir de esta situación?
La cuestión ahora es clara: el fútbol tiene que encontrar la forma de salir de este caos arbitral. ¿Cómo? Difícil dar una respuesta inmediata; el problema es amplio y requerirá tiempo para dar con la tecla. Lo que sí parece indiscutible es que así no se puede seguir. El foco está en el VAR, no tanto en el césped: los árbitros se equivocan —siempre lo han hecho y siempre lo harán, es humano—, pero la tecnología debe ayudar, no empeorar el panorama.


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