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Valverde se pone el traje de Mbappé, lo imposible vuelve a ser posible: el Real Madrid arrolla al City 3-0

de Michele Pavese

En el Santiago Bernabéu vuelve a pasar. El Real Madrid domina al Manchester City y se lleva la ida de los octavos de final de la Champions League con un rotundo 3-0, fruto de una primera parte irreal y de una actuación coral feroz, liderada por un protagonista absoluto: Federico Valverde.

Y, sin embargo, el arranque contaba otra historia. El City sale mejor, con más variantes arriba y la idea clara de llegar a portería a partir de la posesión. La velocidad por fuera de Jérémy Doku y Savinho complica a la zaga madridista, mientras al Real le cuesta encontrar líneas de pase limpias. Los ingleses se muestran superiores en la circulación y en el manejo del ritmo, con Bernardo Silva rozando el 0-1 con una volea espectacular. Pero el Bernabéu cambia el guion. Un envío largo de Thibaut Courtois pilla a la defensa altísima del City y Valverde firma el 1-0 con una acción descomunal, controlando en carrera y anticipando la salida de Gianluigi Donnarumma. Es la jugada que voltea la inercia: el Real se vuelve de repente letal, mientras el City paga su fragilidad atrás.

A los pocos minutos llega el 2-0: asistencia de Vinícius Júnior, control perfecto de Valverde y zurdazo ajustado al segundo palo. Los ingleses quedan groguis y el Real vuelve a golpear. La obra maestra llega antes del descanso: cucharita genial de Brahim Díaz y recurso técnico extraordinario de Valverde, que supera a Marc Guéhi con una vaselina y bate a Donnarumma de volea. Hat-trick en 45 minutos y el Bernabéu en éxtasis.

La segunda parte no cambia el guion. El Real sigue dominando anímicamente el partido y roza el 4-0 en varias ocasiones. La gran oportunidad llega con un penalti forzado por Vinícius tras una contra fulgurante, pero Donnarumma se redime en parte deteniendo el lanzamiento del brasileño y manteniendo con vida al City. Es el único síntoma real de vida de los ingleses, incapaces de reaccionar de verdad. Ni Erling Haaland consigue aparecer: el ariete noruego es prácticamente un fantasma y se marcha al final sin dejar rastro. El Real, en cambio, juega como un equipo de verdad: agresivo, compacto, solidario y letal al espacio. Incluso cuando el City intenta enchufarse, Courtois responde con paradas decisivas, manteniendo la portería a cero y la renta intacta.

El resultado final dice mucho y, sobre todo, retrata una noche europea cien por cien madridista. Tras semanas complicadas, el Real se reconcilia con su gente. Y, una vez más, la Champions se confirma como la casa natural de los blancos. El hombre de la noche es Valverde, total y omnipresente: mediocentro, mediapunta, falso nueve y finalizador. A falta de Mbappé, él asume los galones y firma una actuación de leyenda. Para el City de Pep Guardiola, en cambio, queda una noche para olvidar: demasiados errores, demasiada fragilidad atrás y demasiadas concesiones ante un equipo que en el Bernabéu sabe convertir lo imposible en posible.


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