Una vida en el fútbol: Commisso, del centro del campo de la Universidad de Columbia al timón de la ACF Fiorentina
Fonte: Andrea Giannattasio per Firenzeviola.it
Rocco Commisso ha escrito páginas decisivas de su vida deportiva en el mundo del fútbol, un vínculo que le acompaña desde joven y que le ha llevado a ser protagonista entre Norteamérica e Italia. Su aventura con el balón arrancó en Estados Unidos, donde, en sus años universitarios, vistió el dorsal 5 del equipo masculino de fútbol de la Universidad de Columbia. Centrocampista dinámico, Commisso formó parte del conjunto que llevó a los Columbia Lions a una destacada presencia en los playoffs de la NCAA y fue varias veces reconocido en la Ivy League, hasta el punto de ser llamado a la preselección de la selección olímpica de Estados Unidos. Aquellos años no solo reflejaron el talento del atleta, también la pasión de un hombre que entiende el fútbol como escuela de disciplina y comunidad.
Tras colgar las botas, Commisso mantuvo un lazo profundo con el deporte, apoyando el fútbol universitario y contribuyendo a proyectos destinados a fortalecer infraestructuras para los jóvenes. Su visión empresarial y su amor por el juego le llevaron, en 2017, a comprar el New York Cosmos, histórico club estadounidense que durante décadas encarnó el sueño de un fútbol popular e internacional en Estados Unidos. Bajo su gestión, la entidad vivió una nueva etapa de esperanza y ambición, aunque entre dificultades y disputas con las estructuras del fútbol estadounidense por el reconocimiento y el desarrollo profesional.
El paso que consagró su relación con el fútbol europeo llegó en junio de 2019, cuando Commisso cerró la compra de la ACF Fiorentina. La negociación con la familia Della Valle —rápida y decidida, cerrada sobre la base de una inversión de 170 millones de euros— culminó con la entrada del magnate ítalo-estadounidense en la propiedad del club viola, despertando ilusión y expectativas entre la afición. Desde entonces, Commisso se ha empeñado en relanzar a la Fiorentina, invirtiendo en el crecimiento de la plantilla, en infraestructuras como el Viola Park y afrontando con determinación las batallas para la reforma del estadio Artemio Franchi. En cada etapa de su camino, desde los campos universitarios hasta los despachos del fútbol, Commisso ha encarnado a un hombre para quien este deporte es más que una inversión: es parte de su identidad.