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Un SSC Napoli plagado de bajas, abatido y enfadado. Ahora tiene que llevar el barco a buen puerto

de Daniele Najjar

La actitud casi abatida de Antonio Conte en la entrevista previa —al ser preguntado por la plaga de lesiones— retrata a la perfección el momento, mejor dicho la temporada, que está viviendo el SSC Napoli. En Bérgamo se presenta con los habituales parches y un once inédito, una delantera de jugadores de 23 años que por primera vez se entienden juntos. Y firma una primera hora de juego notable: se adelanta en el marcador, apenas concede y genera más argumentos para legitimar el gol.

Pero en un suspiro dos acciones lo cambian todo. El gol anulado a Gutierrez, que pudo haber sido el 0-2 en el inicio de la segunda parte, y, acto seguido, el tanto de Pasalic en un córner. Difícil de digerir; es normal que suba la frustración. Atalanta, por su parte, en plena racha y con la frescura de un inicio de 2026 dorado (al menos en liga), ataca con convicción y constancia hasta encontrar la remontada.

Al final del partido habló el director deportivo Manna, obviamente del error grave de Chiffi, mientras Conte guardó silencio. La sensación es la misma que dejó la previa: es un SSC Napoli abatido, antes incluso que enfadado. Aplastado por los contratiempos que le caen encima, incapaz de salir de verdad de un momento delicado y consciente de que probablemente no tiene todas las armas para lograrlo.

En la tabla, los partenopeos siguen terceros, pero mañana el AS Roma podría darle caza. La Juventus, quinta, sigue a la estela, ahora a cuatro puntos, con Como y Atalanta llegando a todo gas justo detrás. Así están los ánimos entre quienes pelean por una plaza Champions: diametralmente opuestos en este sprint final. Ahora Conte deberá saber aislar a los suyos de la tormenta para no echar por tierra todo lo bueno hecho hasta ahora. El hecho de poder centrarse únicamente en la liga ayudará.


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