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Un Fullkrug era lo que necesitaba el Milan en enero. Pero no era Fullkrug

de Marco Conterio

Niklas Fullkrug ha marcado un gol en 358 minutos con el Milan. Aquel tanto decidió el duelo ante el Lecce (1-0), el pasado 18 de enero. Pero, fuera de ese día, el balance es pobre: en las cuatro jornadas anteriores y en las ocho posteriores no ha vuelto a ver puerta ni ha dado una asistencia. Massimiliano Allegri, de facto, no le considera titular: sorprendentemente solo salió de inicio el 11 de enero contra la ACF Fiorentina, en el Artemio Franchi, partido que terminó 1-1. Y esos 60 minutos fueron, además, su mayor minutaje hasta ahora.

El Milan necesitaba, y aún necesita, un nueve de referencia. Un faro en el área; un perfil que no fue Santiago Giménez y que, por características, no son ni Rafael Leao ni Christian Pulisic. Así que Allegri hizo de la necesidad virtud, pero el hecho de que el Milan esté lejos de ser el mejor ataque del campeonato es la foto nítida de que Fullkrug no fue el fichaje más acertado del mercado de enero.

Aquel gol, aquel inicio, hizo pensar que el Milan había dado con la tecla. El ariete perfecto para estirar al equipo, un nueve a la vieja usanza para Allegri. Pero los números no engañan: ahora mismo Fullkrug no es un recurso para el Milan. Quizá Dusan Vlahovic, de la Juventus; quizá otro delantero de ese corte. Un nombre de verdad, no los apaños de ahora. No Fullkrug. Era eso lo que necesitaba en enero. Pero no era él.


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