Un derbi para jugar con cabeza y con hambre: el Pisa ya no tiene nada que perder
A cinco días de un Monday Night que huele a última bala, el Pisa SC se prepara para el derbi más extraño y decisivo de los últimos años. Sin el respaldo de su gente en el Franchi, el equipo de Hiljemark tendrá que encontrar dentro de sí el ruido que faltará en la grada, sabedor de que las matemáticas ya no admiten réplica. Con los nerazzurri como colistas con 15 puntos y la ACF Fiorentina antepenúltima con 21, la brecha de seis puntos convierte el choque en una encrucijada: ganar significa reengancharse a la pelea, perder sería ver a la Viola escaparse y que el bloque de la salvación (US Lecce, US Cremonese y Genoa CFC, ahora a 9 puntos, con 24) se convierta en un espejismo. Pero mientras el Pisa aprieta los dientes en San Piero, el equipo de Vanoli tiene la mente en otra parte, obligado a gastar energías físicas y mentales en la delicada visita europea de mañana al Jagiellonia Bialystok: un guiño involuntario del calendario que convierte esta salida, a priori prohibitiva, en una trampa perfecta.
Aunque la clasificación duela, los datos de los dos últimos partidos destapan a un equipo en evolución. La derrota ante el AC Milan mostró una fase defensiva de sacrificio extremo (con Loyola recorriendo casi 12 kilómetros, eclipsando incluso al medio rossonero), mientras que el empate en Verona evidenció un catenaccio activo capaz de generar 8 remates en el área. Sobre esa solidez se enganchan las nuevas piezas: Bozhinov no solo ordena atrás, también tiene timing para aparecer (el gol anulado ante el US Sassuolo en jugada elaborada lo prueba), mientras que la dupla Durosinmi–Stojlkovic aporta por fin colmillo arriba. Y luego está el factor Iling Jr: el inglés ha demostrado ser el hombre del cambio de ritmo, una variable táctica devastadora tanto si Hiljemark decide soltarle desde el primer minuto para morder de inicio como si le guarda para, a partido en curso, partir en dos a una zaga viola cansada.
El lunes por la noche, bajo los focos del Franchi, se jugará un partido en el que la táctica contará menos que la desesperación. Para Hiljemark será su tercer partido al mando, el de la síntesis perfecta: hace falta la impermeabilidad mostrada ante el Milan unida a la verticalidad valiente vista en el Bentegodi. En un derbi sin afición visitante, el 'nuevo' Pisa tiene la obligación moral de convertir la ausencia de su gente en una presencia que se note sobre el césped, demostrando que esos 9 puntos de desventaja respecto a la salvación no son una condena definitiva, sino una brecha que solo se puede cerrar con frescura física y el hambre de quien, a diferencia del rival, ya no tiene nada que perder.