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SS Lazio, sin ganadores. Romagnoli se queda: enésimo caso sobre la bocina

de Lorenzo Beccarisi

Se cierra en nada un culebrón que amenaza con dejar secuelas importantes en Formello. Seguro que deja heridas y escombros en la relación entre el club y Alessio Romagnoli, que ayer llegó a firmar de facto el contrato que le iba a vincular al Al Sadd durante las próximas tres temporadas. Como suele ocurrir en el mundo de la SS Lazio, todo se encendió en un último día de mercado que se recordará durante mucho tiempo. De los faxes que no funcionan a los correos equivocados, este año se ha llegado a los contratos no registrados. Esa habría sido la causa del frustrado traspaso de Alessio Romagnoli al Al Sadd: el club catarí no consiguió registrar el contrato antes del cierre del mercado a las 22:00, hora italiana (ni a las 19:00 ni a las 21:00 con prórrogas extra). Romagnoli se queda en Roma y no hay ganadores; todos salen perdedores y habrá que ver cómo se gestiona el caso en las próximas horas. Se queda en Roma un jugador que se había despedido de todos, que luego fue blindado con un comunicado, que ha vivido una semana casi como un apartado del grupo y que ayer fue vendido, con firmas en los contratos incluidas. ¿Cómo se ha llegado a todo esto?

SS Lazio, las últimas horas de la negociación Romagnoli

"La maleta en la cama, la de un largo viaje", cantaba Julio Iglesias hace casi cincuenta años; una maleta que Alessio Romagnoli ya tenía lista. Ese largo viaje el central celeste no lo hará, al menos por ahora, rumbo a Doha. Todo empezó ayer por la mañana, con el Al Sadd reabriendo la negociación y elevando la oferta presentada (y aceptada) la semana pasada a la SS Lazio. De 8 millones más uno en variables se pasó a los diez millones que pedía de inicio el club romano. Pero aquel comunicado no podía quedar en papel mojado por una simple mejora; por eso la SS Lazio subió la apuesta y pidió 12 millones. El Al Sadd rechazó la propuesta y, tras la comida, parecía todo finiquitado. Y, sin embargo...

Sin embargo, llegó otra ofensiva en torno a las 18:00, hora italiana: los 12 millones exigidos se pusieron sobre la mesa y, desde ahí, comenzó un carrusel de desmentidos, partes que se decían cercanas, ofertas aceptadas de palabra, intercambio de documentos y abogados a pleno rendimiento. Y la afición de la SS Lazio, como los amantes del teatro, asistió al espectáculo. Te sabes la trama, conoces el final de memoria, y aun así te quedas en la butaca. Sube la tensión, crece la confianza. Hay quien se atrevió a hablar de un 99,9% de posibilidades de cierre positivo. Hubo incluso firmas: Romagnoli ya miraba vuelos para Doha al día siguiente y la maleta estaba ahí, en la cama. Lista para cogerla y volar a Catar. Pero esa maleta nunca llegará a Doha. El contrato no se registró a tiempo, Romagnoli se queda en Roma. Pierde el chico, ya agotado. Pierden el Al Sadd y Roberto Mancini, que ahora, con el mercado cerrado, se conformarán con el agente libre Masina. Pierde la SS Lazio, que renuncia a una plusvalía de más de 10 millones y retiene en Formello a un futbolista descontento. Pierden los aficionados de la SS Lazio, que un año más han asistido a un espectáculo que, en su enésima función, quizá ya debería retirarse del cartel.


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