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Spinazzola en versión prime y Juan Jesus mejor que Buongiorno: también es el SSC Napoli de los fichajes a coste cero

de Pierpaolo Matrone

En San Siro no hubo solo goles, tensión y un empate que mantiene la pelea por el Scudetto totalmente abierta. El Inter FC-SSC Napoli fue también el partido de las revanchas personales, las menos esperadas, rubricadas por dos hombres que en los últimos meses han dado la vuelta a juicios y prejuicios: Leonardo Spinazzola y Juan Jesus. Dos futbolistas que el SSC Napoli incorporó a coste cero, ambos tras cerrar su etapa en la AS Roma, y que han vuelto a su mejor versión gracias (también) a Antonio Conte.

En el ambiente caldeado del Meazza, con los pitos cayendo ya en el calentamiento, Juan Jesus firmó un partido de enorme personalidad. Señalado por la grada, presionado y provocado, el brasileño no se arrugó. Siguió de cerca a Lautaro y Thuram y los borró del partido, comandando con autoridad el muro delante de Milinkovic. Un rendimiento que le ha permitido hacerse con la titularidad fija en la defensa de tres de Conte, convirtiéndose en un referente técnico y de carácter. Un camino nada obvio para quien, hasta hace no mucho, estaba prácticamente fuera de la AS Roma y llegó a plantearse volver a Brasil. Llegado al SSC Napoli como agente libre, hoy es uno de los símbolos de las dos cabalgadas por el Scudetto en la era De Laurentiis.

De un zurdo a otro, Spinazzola también sigue viviendo una segunda juventud. En el último mes su impacto ha sido devastador: zancada, sacrificio, calidad e imprevisibilidad en los últimos metros. Conte ya lo utiliza como un futbolista total, capaz de ser defensa añadido, carrilero ofensivo y el hombre de la última acción. Contra el Inter FC fue decisivo con el pase que desembocó en el primer empate, obra de McTominay. Él también llegó a coste cero, entre dudas físicas y escepticismo, y se ha integrado a la perfección, trabajando tanto el cuerpo como la cabeza. En este SSC Napoli que no deja de sorprender, Spinazzola y Juan Jesus se han convertido en líderes silenciosos. Técnicos, pero también emocionales. Siempre dispuestos a tirar del carro. Y a cobrarse, por fin, su revancha.


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