Sigue la oscuridad para el Bolonia: el Dall’Ara ya es un tabú y Verona sigue siendo un espejismo
La reacción insinuada en Verona sigue siendo un espejismo. El Bolonia volvió a caer en el Dall’Ara: derrotado 2-1 por la Fiorentina, ve cómo se alarga una racha en casa cada vez más pesada. Su última victoria ante su público se remonta al 9 de noviembre, aquel 2-0 contra el Nápoles que hoy queda lejísimos. Desde entonces, solo decepciones y señales contradictorias, confirmadas también en el Derbi de los Apeninos.
Una derrota que duele, sobre todo por cómo se fraguó. Vincenzo Italiano, desde la sala de prensa del Bentegodi, había hablado de continuidad y crecimiento, arropado por la muestra de carácter de los suyos tras el duelo ante el Como. No en vano, el técnico del Bolonia repitió nueve piezas del once que venció al Hellas Verona, apostando por las certezas recuperadas. Pero el césped dictó otra cosa.
El Bolonia se mostró menos brillante, más frágil, incapaz de dar continuidad a los buenos síntomas de hace unos días. Otra vez, y especialmente en casa, faltó esa hambre para encarrilar los partidos en los momentos clave. La Fiorentina lo aprovechó, golpeó con más lucidez y se llevó tres puntos que agravan el malestar en el Bolonia.
En el postpartido, Italiano no escondió su amargura. En sala de prensa, el técnico se dijo profundamente decepcionado: "En Verona vi a un equipo en crecimiento, hoy esperaba otras respuestas", vino a resumir. Respuestas que no llegaron, pese a la confianza renovada en buena parte del once titular. Una señal preocupante, porque evidencia que el problema no es solo de mentalidad y continuidad, quizá también físico (no en vano el más enchufado pareció Rowe, que no hizo la pretemporada con el Bolonia).
El Dall’Ara, de fortín, se ha convertido en un freno. Los números hablan claro y cuentan la historia de un Bolonia que marca menos y sufre más en casa, perdiendo seguridad y certezas. El triunfo en Verona, en vez de suponer un punto de inflexión, corre el riesgo de quedarse en un episodio aislado.
Urge una reacción inmediata, sobre todo mental. El tiempo corre, la clasificación no espera y la sensación es que el Bolonia, más que contra rivales y ausencias, está peleando contra sí mismo.