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Scalvini, redención pese a las dificultades: nuevo capítulo con el Atalanta

de Filippo Davide Di Santo

“Mi jugar es resurrección, esta es mi redención”. Parafrasear a Lowlow para entender hasta qué punto, pese a las dificultades, muchas veces la redención llega precisamente de aquello que mejor sabemos hacer: en el caso de Giorgio Scalvini, el fútbol, aunque fue este mismo el que le hizo atravesar uno de los momentos más delicados de su vida.

La lesión de cruzado de hace dos años que le privó de la convocatoria para la Eurocopa justo después de conquistar la Europa League es ya un recuerdo lejano, como también lo son las dudas y las actuaciones discretas y en clave de precaución del curso pasado. Scalvini, en el Atalanta, ha vuelto a ver la luz, en un escenario donde las montañas que escalar y las dificultades asustan menos gracias a la convicción de saber encontrar el lado positivo sin bajar los brazos.

Giorgio arrancó la temporada con una sola palabra en la cabeza: ¡reivindicación! El inicio fue cuesta arriba, marcado por algunas lagunas y por esas molestias que le condicionaron, y no poco, en la etapa con Juric: nada menos que 6 partidos se perdió en las primeras 11 jornadas. Muchas paradas y mucho tratamiento, hasta llegar a la más significativa: el encuentro con el míster Palladino. El técnico le potenció, subrayando que su recuperación aportaría nueva energía y solidez a la zaga. Primero la recuperación, después el banquillo y, por último, el regreso a pleno rendimiento a partir del duelo ante la AS Roma. Su gol en aquella ocasión fue emblemático: una liberación y la certeza de que empezaba una nueva “vida futbolística”.

Giorgio ha mejorado mucho no solo en la salida de balón, faceta en la que se muestra más seguro y propositivo, sino también en el trabajo defensivo y, sobre todo, en el físico: con él sobre el césped, desde enero de 2026, el Atalanta solo ha encajado un gol; él es 3.º en balones interceptados y el 1.º defensa en pases clave. El Atalanta le dio confianza y él la ha devuelto con creces. Ahora mira al presente con la misma personalidad que no le ha abandonado desde los tiempos de Gasperini. Hay experiencias que primero te hacen sufrir y luego te hacen madurar hasta llevarte, precisamente, a la redención.


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