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¿Puede el CONI intervenir de verdad la FIGC? Qué dicen las normas

de Ivan Cardia

El asteroide ya ha llegado, la revolución está a las puertas. Gabriele Gravina, presidente de la FIGC (Federación Italiana de Fútbol), ha aplazado lo que muchos ven inevitable: no ha dimitido y ha remitido la cuestión al Consejo Federal previsto para después de Semana Santa. Entre los escenarios barajados por los comentaristas, también la hipótesis de una eventual intervención de la Federación Italiana de Fútbol por parte del CONI.

No sería la primera vez. La FIGC, a lo largo de su historia, ha sido intervenida en varias ocasiones. En todos los casos, eso sí, los resultados deportivos fueron, como mucho, el punto de partida. La primera llegó en 1958, tras quedarse fuera del Mundial por primera vez. En los años 80 estalló el Totonero; en 1996, el procesamiento de Antonio Matarrese; en 2000, la no reelección de Luciano Nizzola. En 2006, obviamente, Calciopoli; y, por último, el caos de 2017, tras la primera de tres no clasificaciones y la dimisión de Carlo Tavecchio. En todos los casos, el proceso arrancó con dimisiones y con una situación de ingobernabilidad interna. Esas son, a fin de cuentas, las condiciones previas.

Qué dicen las normas. La materia la regula el Estatuto del CONI, que en su artículo 6 atribuye al Consejo Nacional la competencia para intervenir una Federación Deportiva, a propuesta (según el art. 7) de la Junta Nacional. Los supuestos en los que esto es posible están tasados y, en concreto: a) en caso de graves irregularidades en la gestión o de graves vulneraciones del ordenamiento deportivo por parte de los órganos directivos; b) en caso de constatada imposibilidad de funcionamiento de dichos órganos; c) cuando no se garantice el normal inicio y desarrollo de las competiciones deportivas nacionales. El artículo 22 añade además la posibilidad de intervención en caso de falta de adecuación del Estatuto federativo a la Carta Olímpica, al Estatuto del CONI y a los Principios Fundamentales aprobados por el Consejo Nacional. Italia no va al Mundial, pero ninguna de estas hipótesis está, obviamente, ahora mismo sobre la mesa. Para que haya intervención, el camino pasa por la dimisión de Gravina y, después, si procede, por una ingobernabilidad dentro de la Federación.


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