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Primer veredicto desde San Siro: la Serie A sigue al rojo vivo. El SSC Napoli, una prueba de fuerza y carácter

de Pierpaolo Matrone

La noche del Meazza deja un veredicto claro: la Serie A sigue al rojo vivo. Inter FC y SSC Napoli se reparten los puntos en un 2-2 cargado de tensión, lamentos y giros de guion, con los sueños nerazzurri estrellados en el 93' contra el palo que golpeó Mkhitaryan. Los partenopeos, presentados con una alineación muy retocada, demuestran ser un equipo de verdad: van por detrás dos veces, no se hunden y vuelven a remontar.

Es el partido del carácter. No el más vistoso, quizá, pero auténtico. Y, sobre todo, es el partido de Scott McTominay, autor de un doblete de '9' puro que vuelve a meter a Conte en la pelea. El escocés, monumental, se echa a los partenopeos a la espalda: primero enmienda el error en la salida que abre de par en par el 1-0 nerazzurro, luego marca con su sello —llegadas desde segunda línea, timing, olfato de gol— y en la reanudación completa la faena tras una descarga de Lang, batiendo a Sommer.

El Inter de Chivu, que firma su primer empate del curso, sigue sin ganar los duelos directos; Conte, furioso a mitad de la segunda parte, ve el final desde las escaleras. El campeonato no se decide en los enfrentamientos directos, pero este choque pesa. Los tres primeros siguen en cuatro puntos: nada de escapadas, solo ocasiones desaprovechadas y un equilibrio que se mantiene. El SSC Napoli se marcha con la enésima confirmación de su fuerza. El Inter, con un palo que escuece. Y con la sensación de que, por el Scudetto, aún queda por sufrir.


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