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Paralizada la reforma del Dall'Ara, el alcalde Lepore: "Esos 40 millones de euros son de los boloñeses"

de Dimitri Conti

Entre los asuntos que marcan la actualidad del Bologna está también la reforma del Dall'Ara, un proyecto que se ha ido nublando: en el club ya avisan de que no depende tanto de su voluntad como de las obras y de la financiación que pueda aportar el Ayuntamiento. Las últimas novedades apuntan, además, a que se retirarán los 40 millones de euros comprometidos.

En este sentido intenta arrojar algo de luz Matteo Lepore, alcalde de Bolonia: "Esos 40 millones son de los boloñeses y es justo crear un colchón de protección para quienes corren el riesgo de caer en la marginalidad; es un momento en el que a la gente le cuesta pagar los alquileres. En cuanto al estadio, estamos evaluando si es posible rehabilitar el Dall'Ara o si hay inversores interesados en levantar uno nuevo. Ahora toca hablar de recursos económicos y de escenarios concretos y, si hubiera actores interesados, el Ayuntamiento hará su parte", palabras recogidas por la edición digital de Repubblica.

Sobre el Dall'Ara y las dificultades para reunir la financiación necesaria para las obras de remodelación, también habló hace unos días en rueda de prensa Claudio Fenucci, consejero delegado del Bologna: "Tengo que aclararlo. El estadio no lo construye el club, sino una sociedad inmobiliaria que alquila el recinto a la entidad deportiva. La capacidad de los clubes italianos para pagar un alquiler acorde a las exigencias del mercado inmobiliario ya no es viable. En Italia la situación es compleja: o se buscan otras inversiones comerciales o inmobiliarias que, con una rentabilidad mayor, permitan al club pagar un alquiler más bajo, o hay que recurrir a fórmulas de colaboración público-privada. De las 225 remodelaciones realizadas en Europa en los últimos 15 años, la gran mayoría las acometieron el sector público o proyectos mixtos público-privados. En 2018, con el Dall'Ara, estudiamos una inversión privada —en este caso del accionista— que aceptaba una rentabilidad muy inferior sobre ese capital, lo que permitía al club asumir un alquiler que a su vez elevaba la competitividad del equipo. En el proyecto que presentamos, el Bologna habría pagado a la sociedad que ejecutaba la obra un alquiler de 6 millones al año. Hoy el coste ha pasado de 140 a 220 millones y ese esquema ya no funciona. En los próximos meses saldrán nuevas propuestas, pero mantenemos que estamos dispuestos a invertir —entre deuda y capital— 100 millones. Ahora, o encontramos otros empresarios interesados en que Bolonia sea un polo deportivo y cultural atractivo que genere un ecosistema capaz de atraer inversiones, o habrá que levantar un estadio nuevo. Pero la propuesta no partirá de nosotros, porque no tenemos ningún interés en ganar dinero con la construcción del estadio".


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