Normas de la UE, Ley Bosman y el caso Athletic: así se puede hacer que jueguen más italianos en la Serie A
Desde la semana pasada, desde que la Nazionale cayó en Bosnia en la tanda de penaltis se esfumó la opción de cortar la racha de ausencias en la fase final de un Mundial por segunda vez seguida, todo el fútbol italiano (y no solo) se pregunta cómo volver a hacer aflorar ese talento futbolístico que Italia siempre ha podido exhibir, pero que en los últimos años le cuesta sacar a relucir, con los resultados como prueba.
Entre las propuestas más repetidas, fijar un número mínimo de italianos en la plantilla o sobre el césped, y el ya proverbial 'tope de extranjeros'. Ideas que, sin embargo, chocan con la realidad y con la normativa de la Unión Europea sobre la libre circulación de personas y mercancías en los Estados miembros, además de con la Ley Bosman, que desde hace más de treinta años equipara a los futbolistas con cualquier otro trabajador.
Hay, sin embargo, un caso en Europa que puede alimentar la esperanza de construir algo nuevo, siempre y cuando cada entidad asuma ciertos principios, y remite a uno de los clubes más conocidos de España y quizá del mundo por su singularidad: Athletic Club de Bilbao, un equipo que, por política, solo contrata y hace jugar a futbolistas del País Vasco. ¿Cómo encaja todo esto en el marco normativo vigente? La razón por la que el Athletic puede decidir alinear —y por tanto emplear— únicamente a jugadores vascos nace de una directriz cultural concreta y encaja plenamente en los derechos de cualquier empresa privada. Lo del Athletic es una iniciativa individual, no un marco sistémico diseñado desde arriba.
El caso del Athletic nos sugiere que quizá una vía similar, a nivel colectivo, también puede emprenderse en Italia. ¿En qué sentido y cómo? No mediante imposiciones generalizadas de la Lega Serie A, la FIGC o el CONI, sino a través de una serie de iniciativas individuales que, en teoría, deberían extenderse como una mancha de aceite y cubrir al menos las tres categorías profesionales actualmente previstas por el ordenamiento italiano. ¿Sencillo? En absoluto, teniendo en cuenta lo dividido que está el país incluso más allá del fútbol. Pero, dadas las normativas vigentes y entendiendo las dificultades de la Unión Europea para conceder una excepción a una regla nuclear de su razón de ser, quizá sea la única forma de fijar límites a los extranjeros o de imponer un cupo mínimo de italianos en plantilla y sobre el césped.
Una precisión, por último, sobre el tope de extranjeros. Los únicos 'bloqueos' en este sentido afectan a los ciudadanos de países de la Unión Europea: sobre los extracomunitarios no hay límites a nivel comunitario y cada federación tiene carta blanca para actuar como considere. Basta con echar un vistazo a las grandes ligas europeas para apreciar las diferencias. En Italia, por ejemplo, se permiten dos fichajes extra-UE por temporada, siempre que se cumplan determinados requisitos, mientras que en otros países (véase Francia) existe simplemente un tope máximo global no vinculado a las temporadas.