Nápoles, la enésima pista lo confirma: Conte ha reconstruido la orquesta sin solistas
El 2026 del Nápoles arranca sin sobresaltos, más bien con la sensación de un equipo cada vez más dueño de sus recursos. En el Olímpico llegó otro 0-2 a domicilio, el segundo consecutivo lejos del Maradona, gestado ante una Lazio que se mostró frágil en lo técnico y nerviosa en lo emocional, capaz de producir un solo tiro a puerta en el descuento, casi por accidente.
La seña de identidad sigue siendo la de Antonio Conte: esquema flexible, interpretaciones precisas y una banda derecha que marcó la diferencia, con un Matteo Politano en versión dominante. El Nápoles no necesita chispazos individuales para golpear: aunque Neres y Højlund no vieran puerta ni firmaran grandes destellos ofensivos, los partenopeos volvieron a ofrecer una prueba de solidez colectiva. El centro del campo, con Stanislav Lobotka y Scott McTominay al mando, controló el ritmo y los espacios, mientras la Lazio quedó atrapada en un partido que nunca tuvo en su mano, sentenciado además por la expulsión de Noslin.
El Nápoles es una orquesta sin solistas. El proceso sigue siendo un proyecto en construcción, condicionado por bajas de peso y por una enfermería aún larga, pero las últimas salidas cuentan la historia de un equipo que ha superado las sacudidas del ajuste. La única nota negativa es la lesión de Neres, duda para el gran duelo contra el Inter. Antes, eso sí, toca completar la primera vuelta: el miércoles llega al Maradona el Verona, para seguir apretando.