Menudo negocio hizo Guardiola: quien busque portero, que no mire al número uno de Italia
El partido de ayer contra el Liverpool volvió a demostrar que el Manchester City, con Gianluigi Donnarumma, acaba de abrir un ciclo. Que la era posterior a Ederson, el portero brasileño que aterrizó en el Etihad Stadium en el verano de 2017 y se marchó ocho años después, puede durar lo mismo. La parada del guardameta de la selección italiana en el minuto 99 del duelo ante el Liverpool, que mantuvo al conjunto de Manchester a seis puntos del líder, el Arsenal, fue un gesto atlético digno de los más grandes. Lo atestiguan la reacción inmediata de un Guardiola incrédulo y, horas después, las palabras que le dedicó Erling Haaland: "Mirad a Gigio: hizo una parada increíble a disparo de Mac Allister. Para mí fue de otro mundo. Demuestra por qué es el mejor del planeta".
Donnarumma, el pasado verano, dejó el Paris Saint-Germain como campeón de Europa por expresa petición de Luis Enrique. Pep Guardiola, que olfateó la oportunidad, la aprovechó y se lo llevó a Manchester por algo menos de 30 millones de euros. Una operación posible también —y sobre todo— porque al portero, nacido en 1999, se le fijó un sueldo de 15 millones de euros brutos por temporada, que sube aún más en las siguientes campañas.
En definitiva, Donnarumma era y sigue siendo uno de los porteros mejor pagados del planeta. La decisión del PSG de prescindir de él no ha mermado su estatus de guardameta de primerísimo nivel. Un futbolista que hoy —como todos los mejores del mundo— está al alcance de muy pocos clubes. "Está viviendo un año magnífico en el Manchester City, se encuentra muy bien, se siente parte del proyecto para los próximos años", declaró hace unos días su agente, Vincenzo Raiola. Una confirmación más de que todos están satisfechos con el paso del capitán de la selección italiana del PSG al Manchester City. La perspectiva de un regreso a la Serie A, hoy por hoy, queda muy lejos.