Mamá, me quedé sin la Champions, pero ahora disfruto de la Europa League: noche de cine para Cambiaghi
En la noche más importante —al menos hasta ahora— de la temporada del Bologna FC 1909, Nicolò Cambiaghi se adueña de los focos y cierra el círculo. Su entrada en el Olímpico rompe el partido y deja huella en el momento clave: pared rápida con Dallinga, ataque al espacio y zurdazo preciso que besa el palo antes de entrar. Es el 4-3 en la prórroga, el gol que vale el billete a los cuartos de final de la Europa League. Una acción lúcida en un partido ya trabado, donde hacía falta más sangre fría que brillo.
Un gol que pesa aún más por el contexto. La AS Roma acababa de culminar una remontada clamorosa y la inercia parecía toda de su lado, pero Cambiaghi volvió a darle la vuelta de golpe. Entró con la actitud correcta, atacó la profundidad en cuanto se abrieron los espacios y transmitió desde el primer momento que podía marcar diferencias. No fue solo el gol: fue la lectura del partido, la capacidad de aparecer cuando de verdad tocaba y de evitar la lotería de los penaltis.
Y luego está la historia personal del jugador nacido en 2000, ex Atalanta BC, que lo hace todo aún más significativo. El 18 de agosto de 2024 sufrió una rotura del ligamento cruzado: 159 días de baja y 27 partidos perdidos; en la práctica, la Champions se le había escapado sin poder siquiera vivirla. Esta noche, en cambio, llegó el giro de guion que por fin parece ajustar cuentas con la mala suerte. Cambiaghi se adueña de la escena en el momento más alto del Bologna FC 1909 y firma su revancha europea, en una noche vivida como protagonista y no como espectador.