Maldini aparecía en todos los informes de los ojeadores del Atalanta. Pero no ha marcado diferencias
Hace un año, los ojeadores del Atalanta coincidían: Daniel Maldini podía ser un fichaje interesante como relevo de Lookman. Con el AC Monza encaminado al descenso —sin demasiadas opciones de salvación—, el hijo de la saga Maldini se perfilaba como una oportunidad difícil de repetir. Así que 12 millones de euros para comprarlo al AC Monza, con la idea de adelantarse a la competencia.
¿Cómo le ha ido a Maldini en el año natural? No bien. Tres goles en 22 apariciones, en un equipo que disputa más de 50 partidos por temporada. Un tanto ante el Genoa, en la penúltima jornada de la pasada campaña, y dos contra el Parma para poner el 2-0 al descanso, remontados después en la reanudación por tres goles del conjunto parmesano, claramente más motivado al jugarse de verdad el descenso a la Serie B. Con Palladino —que le dio protagonismo precisamente en el AC Monza, revitalizándolo tras seis meses discretos en el Empoli— nunca consiguió pesar, quedándose casi siempre en el banquillo. Lo dejó claro en su presentación con la Lazio: "Es un paso importante. Vengo de un periodo no sencillo; es el momento de volver, mostrar mis cualidades y ayudar lo máximo posible al equipo y a mis compañeros".
Ahora, la Lazio, aunque no será sencillo: llega —al menos en teoría— como sustituto de Mattia Zaccagni.