Malagò, Abete y compañía: arranca la quiniela para el relevo de Gravina. Todos los nombres
La tormenta pasará, pero probablemente se llevará por delante a Gabriele Gravina. Más allá de las declaraciones del presidente de la FIGC, que ha reiterado que no piensa dimitir de inmediato y ha aplazado el asunto al próximo Consejo Federal —aún sin fecha, en cualquier caso después de Pascua—, parece muy difícil que la tercera ausencia de Italia en un Mundial no tenga consecuencias en Via Allegri. En ese contexto, ya ha arrancado la quiniela de nombres.
El gran favorito es Giovanni Malagò. El primero en poner su nombre sobre la mesa fue Aurelio De Laurentiis, pero ya antes de Zenica se le consideraba el candidato más sólido en caso de desastre. Nacido en 1959 (con experiencia, pero seis años más joven que Gravina), luce un currículum más largo que cualquier otro dirigente deportivo italiano. Fue presidente del Circolo Canottieri Aniene, uno de los clubes polideportivos más influyentes del país, y a principios de los 2000 impulsó la revitalización de los Internazionali de Italia de tenis. Presidente del CONI de 2013 a 2025, ha pilotado el relanzamiento de muchos otros deportes italianos y estuvo cerca de llevar los Juegos Olímpicos a Roma en al menos dos ocasiones, objetivo que después selló con Milán-Cortina 2026. La única incógnita real pasa por su relación con el ministro de Deporte, Abodi: antaño muy amigos, los vínculos se han enfriado en los últimos años por la polémica en torno a la ampliación del mandato del CONI más allá de los límites previstos para permitir a Malagò liderar los Juegos de Invierno, asunto que se resolvió con su presidencia en la Fundación correspondiente.
Con Malagò —recientemente vinculado al cargo de ministro de Turismo o a la alcaldía de Roma— en liza, es difícil que otras candidaturas aguanten el tirón.
El único dirigente con pasado federativo lo bastante sólido como para plantarle cara es Giancarlo Abete, hoy presidente de la Lega Nazionale Serie D y ya número uno de la FIGC entre 2007 y 2014. Dimitió tras la decepción del Mundial de Brasil, y a finales de 2019 fue brevemente comisario de la Lega Serie A. ¿Los peros? Además de la cuestión de la edad (en agosto cumplirá 76), las ganas del propio interesado de embarcarse en un reto así y el necesario golpe de timón respecto a la presidencia de Gravina, de la que fue uno de los grandes electores.
También es un candidato con opciones Matteo Marani, periodista y hoy presidente de la Lega Pro, el nuevo valor de la política futbolística italiana. Es joven para el cargo y mantiene excelentes relaciones con todos, incluido Abodi: representaría un rejuvenecimiento de la cúpula federativa. Quizá, eso sí, la carrera por el sillón que hoy ocupa Gravina le llegue demasiado pronto: fue reelegido en la Lega Pro hace poco más de un año y no parece, salvo que otros impulsen su candidatura, tener prisa por tirarse al barro de una campaña electoral.
Una figura técnica muy valorada es sin duda la de Carlo Mornati, ex remero y hoy secretario general del CONI y de los Comités Olímpicos Europeos. Tiene autoridad, pero apenas cuenta con recorrido en el fútbol y necesitaría apoyarse en una estructura. Para completar el cuadro «técnico», se antoja complicado imaginar al abogado Giancarlo Viglione como presidente federal: el asesor jurídico de Gravina es para muchos el verdadero arquitecto de los últimos años en la FIGC y está muy bien considerado por sus cualidades, pero representaría una continuidad difícil de sostener.
Fuera del perímetro de quienes hoy ya ocupan cargos entre FIGC y CONI —aunque es consejero federal—, la candidatura de Beppe Marotta sería bastante más verosímil. El presidente del Inter FC es uno de los dirigentes deportivos más respetados de Italia y, pese a su presente nerazzurro, atesora un pasado ganador también con la Juventus. Las dudas surgen precisamente por su papel en el Inter FC y por la dificultad de gestionar las eventuales polémicas, aunque no cabe duda de que sabría cabalgarlas. Adriano Galliani no las generaría: sería el colofón a una carrera, pero los 82 años que cumplirá a finales de julio hacen poco creíble ese escenario.
Por último, pero no menos importantes, los exfutbolistas. A día de hoy no parece la vía más probable, pero no sería descabellado volver a empezar con quienes han representado a Italia sobre el césped. El primer nombre que viene a la mente es el de Alessandro Del Piero: Lotito intentó en vano, a su pesar, colocarlo frente a Gravina en las últimas elecciones federales. Roberto Baggio, que hace años presentó un dossier todavía envuelto en el misterio, sería una opción romántica. Alessandro Costacurta ya ejerció como vicecomisario extraordinario con Fabbricini, y Paolo Maldini entra de lleno en la lista de quienes gozan de un aprecio transversal entre las aficiones, como también Demetrio Albertini.