Los entresijos de la operación Muharemovic-Juventus y de un traspaso 'win win' al Sassuolo
Desde comienzos de 2021, la Juventus lo tenía claro: ese zaguero bosnio llamado Tarek Muharemovic, central que jugaba en Austria, en el modesto Wolfsberger AC, había que llevárselo a casa. Así, el scouting encabezado por Matteo Tognozzi, que le vio con la selección sub-18, decidió pisar el acelerador y traerlo a Turín. El contrato del central, que se medirá a Italia en la final del playoff, vencía. No había tiempo que perder. Tarek y su familia estuvieron en Turín a mediados de junio para hablar con el club; la operación se cerró el día 21, pese al fuerte interés desde Turquía, con el Fatih Karagümrük listo para rematar la negociación. La primera temporada no fue la soñada, pero solo por minutos: lesiones, parones... En el equipo Primavera, sin embargo, iba creciendo y convenciendo pese a un tramo de mala suerte. En la segunda campaña alternó entre el Primavera y la Next Gen, pero ya solo quedaba un año de contrato. En el club empezó a tomar cuerpo la posibilidad de dejarle salir si no había acuerdo ante la cercanía del fin de su vínculo.
La presión decisiva para que siguiera
Aquí resultó clave la presión de Claudio Chiellini: el responsable de la Next Gen trabajó con el entorno del chico para que se quedara en Turín. Firmó un nuevo contrato por tres temporadas, con cifras significativas para su edad y rendimiento. Fue el movimiento que evitó su salida. De inmediato se convirtió en un pilar del segundo equipo de la Juventus, acumuló muchos minutos en la tercera categoría italiana y llegó el debut con los mayores. Luego apareció una llamada importante de un técnico que le conocía bien de su etapa bianconera: Fabio Grosso.
La fórmula 'win win' para traspasarlo al Sassuolo
Así se marchó al Sassuolo con una fórmula muy comentada estos días por lo virtuosa que es y porque en Italia apenas se había utilizado. Una elección 'win win' para el club. Una cláusula que permite al vendedor quedarse con nada menos que el 50% de una futura reventa. En los contratos italianos no está prevista la recompra salvo mediante un gentleman’s agreement, que no es un acuerdo oficial y, además, inviable para un club que cotiza en bolsa. Por eso Cristiano Giuntoli, entonces el deus ex machina del mercado bianconero, optó por este camino. No fue una cesión con opción de compra y cláusula de recompra, para no lastrar las cuentas con su ficha; además, con esa fórmula en Italia hay que fijar también el salario en caso de regreso al club (y Muharemovic pedía una actualización). No. Se trata de un 50% sobre una futura reventa, tras un préstamo con opción de compra que pasó a ser obligación para el Sassuolo. ¿Por qué es un movimiento 'win win'? Pongamos un ejemplo. Si ahora el Inter FC (no es un nombre cualquiera) ofreciera 20 millones al Sassuolo por Muharemovic, a la Juventus le bastarían 10 para igualar la propuesta de los nerazzurri. Es como disponer de una opción (más allá de ese porcentaje no se puede ir por motivos ligados a las NOIF), que además aligera el balance del club vendedor (que ingresó, además, 3 millones más bonus con la operación) y deja dos puertas abiertas: o un cobro importante en el futuro o la posibilidad de recuperarlo pagando la mitad de lo que exija la competencia.