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Lo no visto (o, mejor, lo no escuchado) del derbi: ¿se puede decir 'qué pena'? Al menos en Roma...

de Antonello Gioia

La afición es la sal del fútbol: sin ella —es casi una obviedad— el fútbol no existiría. Y los derbis, o en general los grandes partidos, son esos eventos donde las hinchadas se vienen arriba: ambiente atronador de lado a lado del estadio, coreografías espectaculares, cánticos y pullas a todo volumen. El derbi milanés del domingo por la noche no fue la excepción: un show. Pero hay un pero. Para quien conoce de cerca el ambiente de la ciudad en estos derbis, el último fue de los menos calientes en lo que respecta a las dos aficiones.

Muchos turistas
Los problemas penales son de sobra conocidos y no es este el lugar para tratarlos; aquí nos interesa el fútbol, sus aficionados y el espectáculo que generan. En San Siro, el domingo por la noche, había muchísimos turistas; se notaba fácil en el transporte público en la previa o dando una vuelta por los accesos de San Siro a pocos minutos del pitido inicial. Otra prueba irrefutable: los cánticos más famosos de la grada milanista solo los entonó una parte del estadio, incluso en los momentos clave del choque. ¿La razón? Sencilla: están en italiano y los extranjeros, salvo un par de estribillos, no pueden cantarlos. Vayamos al origen: ¿por qué tantos turistas en San Siro? Más allá del tirón del AC Milan, del Inter FC y del derbi en sí, la explicación está en los precios altísimos de las entradas: el aficionado habitual, normalmente italiano, ha preferido no gastarse ese dineral en un partido que, a efectos de la clasificación, quizá no se consideraba tan determinante. Que quede claro: que venga mucha gente a Italia para ver los partidos beneficia al país y a las arcas de los clubes, pero quizá menos al espectáculo en sentido estricto. Un espectáculo que, además, no se vio ayudado por las decisiones sobre las coreografías, encargadas a los clubes y no al genio del tifo organizado, todavía privado de banderas y estandartes.

En Roma
La noticia de ayer es que el espectáculo, al menos, estará en Roma el domingo, cuando, con motivo de ese SS Lazio-AC Milan, volverá —solo por esta jornada— el aliento de la hinchada biancoceleste. Los milanistas también estarán, con todos sus estandartes. Así que: que haya espectáculo.


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