Lazio, la despedida del hijo pródigo. Ante el Como, la última de Romagnoli con la camiseta celeste
“Soy hincha de la Lazio, nunca lo he ocultado”. Así se presentó en la Lazio hace tres años y medio Alessio Romagnoli, llegado en el verano de 2022, en una noche de mediados de julio, a la concentración de Auronzo di Cadore. Mucho ha cambiado desde aquella noche en la que muchos aficionados de la Lazio esperaron la llegada de Romagnoli a las puertas del hotel del equipo. Sarri tuvo tiempo de meter al equipo en la Champions, dimitir y regresar; la Lazio pasó de un subcampeonato a quedarse fuera de Europa, un tropiezo que, salvo milagro, se repetirá también este año. Ya no se hace la concentración en Auronzo y, en cuestión de días, tampoco seguirá Alessio Romagnoli de celeste. La decisión está tomada: la del Como fue su último partido con la camiseta de la Lazio, esa camiseta que lucía con orgullo desde niño.
Lazio: qué significa la despedida de Romagnoli
De pequeño, Alessio Romagnoli llevaba la camiseta celeste y blanca con orgullo, y lo mismo ha hecho durante estos tres años y medio sobre el césped. La imagen que explica el momento de la Lazio es precisamente ese Lazio-Como, el que será el último partido de Romagnoli en la Roma celeste, la de la Lazio. Al final, un joven aficionado pidió la camiseta a un crack que acababa de deslumbrar al Olímpico. Recibió la elástica con los ojos llenos de emoción y lágrimas, un instante que no olvidará jamás. Ese crack era Nico Paz, que, por desgracia para ese niño, no viste la camiseta de la Lazio. Y Romagnoli encarnaba, a esas alturas, ese sueño de cualquier niño que sueña con jugar en la Serie A con el equipo de sus amores. Un sueño roto por promesas incumplidas y por una renovación que se hizo esperar demasiado. La ruptura es definitiva: Romagnoli pidió (y obtuvo) no jugar en Lecce, al margen de los tiempos de la negociación entre la Lazio y el Al Sadd. Hay una diferencia de alrededor de un millón entre oferta y demanda, y todas las partes quieren cerrar cuanto antes. Y cuando el acuerdo quede sellado, ni siquiera habrá tiempo para despedirse de su casa, vivida primero como hincha y luego como futbolista. El hijo pródigo, en la rampa de salida: el sueño del Romagnoli hincha se acabó el lunes por la noche ante el Como.