La Supercopa de España arrasa a la italiana. Pero en España siempre ganan las mismas
La Supercopa de España arrasa a la italiana. Los números no mienten: ambas competiciones se han disputado en Arabia Saudí, siempre con el formato de final a cuatro. Y el torneo ibérico, cerrado ayer en Yeda, registró el triple de espectadores, con un porcentaje de ocupación del estadio en torno a un 10% superior al de la italiana, jugada en Riad a mediados de diciembre. ¿Una foto demoledora? Puede que haya más matices.
Para quien siguió la competición en Arabia Saudí, tanto in situ como desde casa, la imagen —en la calle y en el estadio— fue clara desde el principio: no todos los clubes tiran igual. El AC Milan, en este sentido, tiene un tirón internacional —al menos en la zona— incomparable con el de otros, incluso con Juventus e Inter FC. Prueba de ello es que el único partido de este año con el estadio lleno fue la primera semifinal, con el Milan en liza. El peso de las grandes, en una Serie A que lleva cinco años cambiando de dueño de forma consecutiva, ha sido siempre el verdadero tema de la Supercopa: de las tres ediciones a final a cuatro disputadas en Arabia, la única con las tres grandes del Norte —no por casualidad la de mejor respuesta de público— fue la de 2024, con derbi de Milán en la final. En 2023 no estuvieron ni la Juventus ni el AC Milan; este año faltó la Juventus, mientras que Inter FC y AC Milan cayeron en semifinales. Con todos los respetos para el SSC Napoli y el Bologna FC, en Riad no cuentan con una base histórica de aficionados.
En España, en cambio, siempre ganan las mismas: la última Liga que no fue para Barcelona, Real Madrid o Atlético de Madrid data de 2002 (el Valencia). El propio Atlético, que en este periodo ha logrado dos títulos, es la excepción a un duopolio Barça–Madrid. La Supercopa retrata, ni más ni menos, este panorama: desde 2020 —primer año en que España jugó en Arabia con el formato de final a cuatro— Barcelona y Real Madrid han estado siempre en el torneo. Desde 2023, es decir, en las últimas cuatro ediciones, la final de la Supercopa de España siempre ha enfrentado a blaugranas y merengues. El resto es una consecuencia natural: España ha llevado siempre a las mejores, además con un tirón internacional exponencialmente mayor que cualquier grande italiana. Para la Supercopa es una bendición; para LaLiga, quizá no tanto. La Serie A puede consolarse con un nivel de competitividad claramente más alto en los últimos años.