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La paradoja del reglamento: Italia, eliminada también por el milagro de Donnarumma

de Alessio Del Lungo

Hay una paradoja en el reglamento del fútbol a día de hoy y tiene que ver con las manos. Todos recordamos, por desgracia, la derrota de Italia en el choque de hace dos días ante Bosnia, que certificó la eliminación de la Selección italiana del Mundial. Más allá de la expulsión de Bastoni, que condicionó el rendimiento de Italia, lo que abocó el encuentro a los penaltis fue, obviamente, el tanto de Tabakovic.

Al analizar la jugada se aprecia que el cabezazo de Dzeko, repelido por un Donnarumma enorme, en realidad impacta en su brazo. No es sancionable porque lo tiene pegado al cuerpo y en posición natural. Lo paradójico es que, si ese remate no hubiera encontrado oposición y el balón hubiera acabado en la red, el árbitro Turpin lo habría anulado: no se puede tocar el balón con la mano en la acción inmediatamente anterior a un gol.

El milagro de Donnarumma ha terminado eliminando a Italia. Que quede claro: nadie pretende culpar al portero por hacer su trabajo, pero es evidente que algo tiene que cambiar, porque lo sucedido es inaceptable. Ojalá este episodio sirva de punto de partida para introducir cambios en un reglamento cada vez más confuso y absurdo.


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