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La otra cara de la Thu-La: primero el arranque, luego la sequía. ¿Qué le pasa a Thuram?

de Giacomo Iacobellis

En un Inter FC que sigue encadenando goles y victorias en la Serie A, hay una Thu-La que ha perdido el brillo de sus mejores días. Con el capitán de baja (pero fiable como siempre en números), ante el Genoa CFC al lado de Marcus Thuram estuvo Bonny, y las mejores sensaciones llegaron precisamente del ex del Parma Calcio. El francés, hijo de un ex futbolista, fue el único suspenso de la noche nerazzurra. Sustituido en el 59’ por Pio Esposito, puso sobre el césped trabajo y generosidad pero poquísima mordiente: nunca realmente peligroso, impreciso en las decisiones, a menudo lejos del área. Da la sensación de un delantero al que le cuesta soltarse más en lo mental que en lo físico, en un momento en que el equipo necesita su personalidad.

Las cifras globales hablan, en cualquier caso, de una temporada no mala: 33 partidos, 12 goles y 5 asistencias entre todas las competiciones. El problema es la distribución del rendimiento. El francés concentró buena parte del botín en los primeros meses, mientras que en los últimos 13 partidos apenas ha marcado un gol. Una bajada evidente que reabre el debate de la continuidad ya visto el curso pasado: chispazos importantes alternados con largos tramos en blanco.

El cambio ante el Genoa no es un episodio aislado. Chivu observa, valora alternativas y ve en Pio Esposito una opción creíble. Thuram sigue siendo una pieza fundamental, pero hoy su puesto ya no es intocable. Para volver a ser protagonista necesitará actuaciones convincentes y goles decisivos.


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