La otra Bosnia-Italia: cuando todos temían a Sarajevo, pero Italia no. Y Sacchi dijo adiós
El martes por la noche Bosnia y Herzegovina e Italia se juegan la vida, futbolísticamente hablando. En el Stadion Bilino Polje de Zenica, ante 8.800 espectadores por las restricciones de la FIFA, las selecciones dirigidas por Sergej Barbarez y Gennaro Gattuso se disputarán, en la final de la repesca, el billete para el Mundial 2026. Son días de hostilidad deportiva, alimentada por la celebración de algunos jugadores de la Azzurra tras el triunfo bosnio ante el temido Gales, aunque Dimarco explicó que no hubo ánimo de faltar al respeto. En estas jornadas de rivalidad también toca recordar otro partido, el primero de los cinco enfrentamientos previos entre estas dos selecciones.
En 1996, nadie quería viajar a Bosnia y Herzegovina. El país venía de años de guerra; la selección había disputado su primer partido internacional en noviembre de 1995, tres años después de la disolución de Yugoslavia. La FIFA la reconoció en julio de 1996 y la UEFA no lo hizo hasta 1998, año del primer gran torneo (el Mundial de Francia) para el que Bosnia tuvo opciones de clasificarse, sin éxito. Italia, sin embargo, no se amilanó.
El 6 de noviembre de 1996, la Azzurra saltó al césped, primera gran selección extranjera en hacerlo, del estadio Koševo de Sarajevo. Acabó 2-1 para los locales: fue la primera victoria oficial de Bosnia tras el reconocimiento de la FIFA y también una noche dramática. Con la crítica encima por la Eurocopa de 1996, fue el último partido de Arrigo Sacchi como seleccionador. El maestro de Fusignano dimitió poco después, acto final de un ciclo cuya cumbre más amarga fue USA '94. A día de hoy aquel encuentro permanece en la memoria colectiva, italiana y bosnia. Entre las muchas cuentas que, en redes, calientan con razón el choque del martes, en Bosnia hay quien recuerda con cariño y gratitud aquella vez en que todos temían ir a Sarajevo. Italia, no.