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La Lazio, de mal en peor: la reapertura del mercado, por ahora, solo ha agravado la crisis

de Raimondo De Magistris

¿Solo queda la Coppa Italia? Después del 0-3 encajado en el Olímpico ante el Como, es lícito pensar que la Lazio de Maurizio Sarri, a 20 de enero, ya mire a la copa nacional como su único gran objetivo de la temporada. Del duelo ante el equipo de Fàbregas, que se presentaba como una oportunidad pintiparada para recortar en la clasificación, Zaccagni y compañía salieron con un varapalo mayúsculo. Un partido sin historia, abierto por un gol con algo de fortuna de Baturina y después dominado por Nico Paz. "En la primera parte estuvimos menos mal de lo que dijo el marcador. En la segunda tratamos de atacar fuerte, pero a ellos les bastaba con un episodio y nosotros no tuvimos fuerzas para volver al partido. Ahí se acabó", señaló al término del encuentro un Maurizio Sarri que pidió al vestuario y al entorno que no buscara excusas. Aunque lo extradeportivo lleva meses monopolizando la actualidad en la casa biancoceleste.

Se parte de un dato: la Lazio es uno de los equipos que peor salen en la comparación respecto a la pasada campaña, suma once puntos menos con respecto a un curso que tampoco fue para tirar cohetes. Culminó con el despido de Marco Baroni. Hoy está fuera del top-8 y navega en mitad de tabla. Apenas mejor que el Udinese, a nueve del sexto, el Como. Con este panorama, cuesta fijarse metas y, de hecho, ayer Sarri, en el postpartido, respondió así a la pregunta por unas ambiciones europeas ya desdibujadas a mitad de campeonato. "Conmigo, el club nunca ha hablado de volver a Europa esta temporada. Todos habíamos dicho que Europa era un espejismo y el objetivo era construir".

Construir, sí. ¿Pero con quién? La Lazio, tras un verano en blanco por el bloqueo del mercado, en enero ha reanudado la marcha desde las salidas. 30 millones ingresados por el traspaso de Taty Castellanos al West Ham United, otros tantos por la venta de Matteo Guendouzi al Fenerbahçe. Dinero invertido solo en parte en los sustitutos, Ratkov y Taylor, que quizá terminen estando a la altura de a quienes reemplazan, pero que hoy por hoy tienen mucho que demostrar para ser considerados de ese nivel. La ventana de enero, que llega después de un verano como mero espectador, de momento ha debilitado al conjunto biancoceleste. Un equipo que hoy está lejos de los picos de hace unos años y que, apenas rebasado el ecuador de la Serie A, se aferra a la Coppa Italia como único gran objetivo de la temporada.


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