La embajadora italiana en Sarajevo: "Rivales por una noche, amigos para siempre"
Sarah Eti Castellani, embajadora de Italia en Sarajevo, ha querido lanzar un mensaje de cara al duelo de Zenica entre Bosnia y Herzegovina e Italia, que se jugarán el billete para el Mundial: "Hay partidos que van más allá del marcador, más allá de los noventa minutos, incluso más allá del propio fútbol. Son esos en los que el césped se convierte en una oportunidad para reencontrarse, en los que dos pueblos se reconocen y se cuentan a través de un balón que rueda. El duelo que espera mañana por la noche en Zenica a las selecciones de Italia y de Bosnia y Herzegovina es uno de ellos. Será un partido decisivo, sin duda, y como tal cargado de tensión, expectativas, sueños y supersticiones. Pero también será una ocasión para celebrar algo más grande: el vínculo entre dos países que, a lo largo de la historia, siempre han estado unidos por una amistad sincera. Significativamente, hace treinta años —el 6 de noviembre de 1996— la selección italiana dirigida por Arrigo Sacchi viajó a Sarajevo para disputar un amistoso contra Bosnia y Herzegovina. Fue un gesto simbólico de gran calado: la guerra acababa de terminar y la visita de Italia demostró cercanía a la población bosnia en el difícil periodo de reconstrucción. Sobre el césped estuvieron grandes nombres de Italia, como Roberto Baggio, Paolo Maldini y Gianfranco Zola. El partido acabó 2-1 para Bosnia y Herzegovina, pero el resultado fue secundario frente al mensaje, porque fue uno de los primeros grandes eventos deportivos internacionales en Sarajevo tras la guerra y ayudó a devolver un sentido de normalidad y esperanza.
Durante el periodo bélico los lazos entre nuestros dos países se hicieron aún más intensos. Muchísimos ciudadanos bosnios encontraron refugio en Italia y aún conservan un vínculo de afecto sincero por nuestro país. Fueron muchos los cooperantes y también simples ciudadanos que, durante la guerra, desde Italia vinieron a Bosnia y Herzegovina, incluso a costa de su propia vida, para llevar consuelo a la población civil, conmovidos por 'la guerra a las puertas de casa'. Desde la reconstrucción del puente de Mostar —por citar uno— hasta los numerosos proyectos de cooperación al desarrollo y de apoyo a la reconciliación interétnica, Italia respalda de forma concreta a Bosnia y Herzegovina desde entonces.
Hoy Italia es de los países que más apoyan el camino euroatlántico de Bosnia y Herzegovina, deseando la 'reunificación' de la familia europea. Con su contingente en la misión militar EUFOR Althea —cuyo mando ha asumido este año—, Italia sigue respaldando la soberanía, la integridad territorial y la estabilidad de Bosnia y Herzegovina. Primer país exportador y segundo socio comercial, Italia tiene en Bosnia y Herzegovina un peso económico relevante. La cultura italiana es aquí unánimemente apreciada y se mira a nuestro país con una simpatía sincera, casi instintiva. Y hay una historia que nos une: la de tantos futbolistas de Bosnia y Herzegovina —como Dzeko, Pjanic o Lulic— que han encontrado en Italia una segunda casa. Aportaron talento, sacrificio y determinación, contribuyendo a hacer nuestro fútbol más rico y más humano.
En definitiva, mañana por la noche nuestro corazón, inevitablemente, estará dividido en dos. Por un lado, estará el apoyo sincero a la selección del país que nos acoge, que nos recibe con calor y nos hace sentir como en casa. A este pueblo generoso, que ha atravesado dificultades profundas y que sigue mirando hacia delante pese a un presente complejo, no se le puede desear más que lo mejor. Su entusiasmo, su pasión y su humanidad merecen respeto y éxito. Por otro lado, late con fuerza también el deseo de ver a Italia volver al Mundial. No sería solo una meta deportiva, sino un regalo para toda una generación, que no ha vivido esas mismas alegrías que muchos aún recordamos —de 1982 a 2006— ligadas a veranos inolvidables. Por eso, sea cual sea el resultado, no habrá perdedores. Porque cuando el fútbol logra ser lo que debe —un lenguaje universal, un terreno común— siempre gana algo más importante. Seremos rivales por una noche, sí. Pero amigos, de verdad, para siempre.
¡Mucha suerte!
La Embajadora
Sarah Eti Castellani".