La AS Roma devuelve a Bailey al Aston Villa: adiós sin arrepentimientos
Crónica de un fracaso anunciado. Gabriel García Márquez probablemente habría descrito así la aventura de Leon Bailey en la AS Roma. El jamaicano, sobre las 17:00 de ayer, abandonó el aeropuerto de Ciampino rumbo a Birmingham en un vuelo privado de solo ida, después de la decisión del conjunto giallorosso de devolverlo al Aston Villa.
La etapa de Bailey en el conjunto giallorosso ha durado apenas cinco meses. Llegó el pasado 19 de agosto entre el entusiasmo de cerca de un centenar de aficionados que fueron a darle la bienvenida y aquel primer “Forza Roma” gritado a pleno pulmón que alimentó expectativas y esperanzas. Por si fuera poco, su padre echó más leña al fuego en redes: “Leon llevará al equipo a alcanzar cotas que nadie puede imaginar. Creo en mi hijo, lo conozco bien. Mirad y preparad las palomitas”. Frases que han envejecido fatal. El balance es demoledor: cinco meses marcados por lesiones y promesas incumplidas, con 110 días en la enfermería de 153 posibles, apenas 11 partidos, dos asistencias y, para colmo, cero goles. Cifras que hablan más claro que cualquier comentario de una de las mayores decepciones vistas en la capital romanista en los últimos años.
Se baja así el telón de una historia de amor que nunca llegó a nacer. Y el epílogo quizá sea la imagen que mejor lo resume todo: en el momento de la partida, apremiado por los periodistas para enviar un mensaje a la afición de la AS Roma, Bailey se limitó a un rápido gesto con la mano, quizá irónico. Ningún saludo, ninguna palabra, solo la sensación de un adiós sin arrepentimientos.