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La ACF Fiorentina tiene un problema en los finales de partido: los 6 goles encajados después del 90’ le han costado 10 puntos

de Niccolò Righi

La capacidad para mantener la lucidez en los finales de partido suele ser un buen termómetro de la fortaleza mental de un equipo. La llamada 'percepción del peligro', como diría alguno. Y por eso el gol de Maripan de ayer en casa de la ACF Fiorentina debería encender una señal de alarma que va más allá de un empate en casa ante el Torino FC, que desde luego no mejora la clasificación de la Viola, más bien al contrario. Por otra parte, el equipo entrenado el año pasado por Raffaele Palladino había cimentado su suerte precisamente en la solidez mostrada en los tramos finales, encajando solo tres tantos en toda la temporada a partir del 76’.

Hoy el panorama es justo el opuesto. En las 24 jornadas de liga disputadas hasta ahora por los toscanos, el equipo ha recibido nueve goles en el último cuarto de hora. De ellos, seis han llegado en el 90’ o en el descuento, tres solo en el último mes. El primero ya cayó en la jornada inaugural ante el Cagliari Calcio, con el tanto del empate de Luperto en el 94’. Pocas semanas después, en la cuarta jornada, Addai regaló la victoria a su Como 1907 también en el 94’. En diciembre, la derrota contra el Hellas Verona FC llegó por obra de Orban, que castigó un despiste de la zaga de la Viola golpeando en el 93’. Por último, los ejemplos más recientes: el penalti transformado a comienzos de enero por Pedro en el 95’, que dio el empate a la SS Lazio; el de Nkunku cuatro días después, en el 90’, que dio un punto al AC Milan; y, por último, el episodio de ayer, con Maripan marcando en el 94’.

Seis desconexiones que a la ACF Fiorentina le han costado diez puntos en liga. Diez puntos que habrían permitido una tabla mucho más tranquila y que, en cambio, mantienen al equipo de lleno en la zona de descenso. Son cifras que ya no pueden despacharse como simples casualidades o episodios desafortunados. Cuando un equipo se cae de forma sistemática en los momentos decisivos, el problema hay que buscarlo más a fondo: es una cuestión de cabeza, gestión y personalidad. Hoy la Fiorentina paga muy caro esos minutos finales que hace un año eran su punto fuerte. Y cambiar el rumbo ya no es una opción, es una necesidad imperiosa.


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