Krstovic se ha reencontrado con los 'ojos del tigre'. Garra y goles para adueñarse del Atalanta BC
“Cuando jugabas en el Lecce tenías los ojos del tigre, ¡eras feroz! Y en el Atalanta BC vamos a trabajar para que vuelvan. ¡Los ojos del tigre, amigo!” Palladino con Krstovic ha sido como Apollo Creed para Rocky en la tercera película: en un contexto en el que toca remontar con la ambición de crecer, hay que tener esos “ojos del tigre” que no pueden faltar, sobre todo, en los momentos más duros. En el caso de Nikola el camino es el correcto: afrontar un salto de carrera tan importante con la determinación adecuada.
Krstovic en el Atalanta BC había encontrado no pocas dificultades, no tanto en lo técnico (aunque debe mejorar su frialdad de cara a puerta), sino en lo mental y en su capacidad para no venirse abajo al primer error: un aspecto a mejorar cuando se juega en un club con objetivos importantes, manteniendo siempre esa garra en el campo que le ha llevado hasta aquí.
Palladino ha trabajado con Krstovic obteniendo reacciones graduales: contra el Chelsea FC inició la jugada del 2-1; ante la AS Roma rozó el 2-0 aportando presencia; contra el Bologna FC firmó un doblete; frente al Torino FC falló un gol cantado pero peleó como un león y siguió en el partido; y en el Pisa SC marcó un gol decisivo. El ariete del Este, que sueña con una carrera a lo Igor Budan, se está puliendo cada vez más, y citando a Palladino: los goles son solo la consecuencia de un jugador que lo da todo, como el dorsal 90 del Atalanta BC.
Ahora, a por el Athletic Club para intentar estrenarse también en la Champions League: hacen falta los ojos del tigre en medio de esta refriega para demostrar, una vez más, hasta qué punto Nikola Krstovic está a la altura de una gran realidad llamada Atalanta BC.