Kane ha marcado 29 goles más que Lautaro (y es la mejor vara de medir para la Serie A...)
Diez a dos. El cruce de 180 minutos entre el Bayern Múnich y el Atalanta evidenció una brecha enorme entre estos dos equipos. La última italiana en despedirse de una campaña en la Champions desastrosa para la Serie A lo hizo tras un doble duelo en el que encajó, de media, un gol cada veinte minutos. Enterró cualquier opción de clasificación ya al descanso, en Bérgamo.
Raffaele Palladino, al término del partido de ayer, no se detuvo solo en la diferencia entre ambos equipos, sino también en la brecha que hoy existe entre la élite del fútbol italiano y la del fútbol europeo. "En Italia vamos por detrás. Vamos por detrás porque el balón viaja a una velocidad increíble, siempre la dan al pie bueno, tienen desmarques rápidos, tienen motores distintos con picos muy altos. Habría mucho que decir, pero a nivel cualitativo vamos atrás. Luego también hay mucho positivo, pienso por ejemplo en el Borussia Dortmund. Con el Bayern, sin embargo, hay diferencia; creo que hay que mejorar esto empezando por las canteras, donde hay que cuidar más la técnica, porque contra estos equipos parece otro deporte. Hacen falta reflexiones profundas sobre nuestro fútbol; todos debemos crecer en estos aspectos porque se beneficiaría el fútbol italiano".
De los cuatro goles anotados ayer por el Bayern Múnich, dos llevaron la firma de Harry Kane. Y el rendimiento del delantero inglés, que con su doblete ante la Dea se fue hasta los 47 goles esta temporada, explica bien lo atrasada que está ahora Italia también en ciertas cifras. Porque hoy el máximo goleador de la Serie A es Lautaro Martínez: 14 en el campeonato y 18 en total. El Toro argentino lleva 29 menos que Kane hasta la fecha, y ese es el mejor baremo que nos podemos permitir.
Peor el resto. Y, de hecho, solo en la última jornada de la Serie A otros dos jugadores alcanzaron la decena en la tabla de goleadores: Hojlund y Douvikas. El resto sigue aún un paso por detrás. Estamos enredados en un tacticismo llevado al extremo que no solo empeora el espectáculo, sino que además nos vuelve todavía más ineficaces en Europa ante los mejores equipos del mundo.