Juventus, qué decepción. Spalletti, lo que funciona y lo que no: las señales del 1-1 ante el Lecce
La Juventus juega bien durante buena parte del choque, genera mucho, pero al final ante el Lecce solo saca un decepcionante 1-1. Un partido que deja varias señales, tanto positivas como negativas, para el técnico Luciano Spalletti. No todo es para tirar, pero tampoco se puede culpar de todo a la mala suerte.
Lo que funciona: del juego a Yildiz y McKennie
Ante el Lecce, la Juventus remató 26 veces y firmó un 72% de posesión. Un dominio no estéril, que le permitió generar muchísimas ocasiones de gol. Es un punto positivo del que agarrarse para Spalletti: incluso ante rivales menores, no es habitual ver a la Juventus atacar tanto y a tumba abierta.
Hay varios nombres propios que merece la pena destacar. El primero, Kenan Yildiz: no solo dejó grandes acciones, sino muchas y repartidas a lo largo de los 94 minutos. Acabó con una asistencia en la estadística, pero pudieron ser tres. Y solo el palo le negó la merecida alegría del gol. Luego, Weston McKennie. Para otros, la posición en el campo puede ser un problema; para él, siempre es una oportunidad: juegue donde juegue, cumple. Hoy, en versión mediapunta, inspiró, finalizó y marcó, de oportunista. Un mensaje también de cara a su renovación. Mención también para Edon Zhegrova: entró por Conceicao y participó de inmediato en el 1-1. En general, mostró más descaro que el portugués a la hora de buscar la jugada.
Lo que no funciona: descalabro en ataque y bajones de concentración
Fácil señalar hoy a la delantera, entendida como el ‘9’, como un buen problema. David no hizo un mal partido, pero falló un penalti de forma casi cómica, alternando aciertos con errores. Peor aún Openda: entró y, a puerta vacía, remató fatal la pelota para ponerse por delante. La Juventus parece en el buen camino para reencontrarse del todo, pero para dar el salto, además de contar con individualidades más fuertes en puestos clave, también parece faltarle un punto de convicción.
Un gran equipo, cuando no consigue marcar, no tira por la borda su actuación con errores individuales como el de Cambiaso, que de hecho arruinó una primera parte que invitaba a pensar en mucho más. En eso, y en la ansiedad que se apoderó del equipo tras el penalti fallado por David, tendrá trabajo Spalletti.