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Juventus: los lamentos de Claudio Chiellini: "Haaland y los hermanos Bellingham estuvieron en Vinovo"

de Ivan Cardia
Fonte: Da Torino, Camillo Demichelis

Claudio Chiellini, hermano de Giorgio y exdirector deportivo del Pisa, actualmente Head of Next Gen de la Juventus, presente en un acto en el J|Hotel vinculado a "La relación con el Futbolista", habló de varios temas, empezando por los inicios de su carrera en el fútbol: "Mi camino empezó pronto: dejé de jugar en 2007, con 23 años, y empecé casi por casualidad a trabajar como agente mientras estudiaba Derecho. En 2007 vi la convocatoria para el examen, lo aprobé y llamé a Davide Lippi, agente de mi hermano, para arrancar. Paratici y Cherubini me frenaron al final del mercado de verano y me propusieron entrar en la Juventus como responsable de los cedidos. Yo, juventino de toda la vida, acepté de inmediato y cambié de rol en el fútbol. Mi etapa en la Juve siguió hasta 2022 y luego me fui al Pisa para ser director deportivo, antes de regresar a la Juventus".

¿Cuál es el papel del director deportivo?
"Siempre hay trabajo en equipo a la hora de elegir un futbolista. Nuestro objetivo es hacerle crecer y, si es posible, llevarlo al primer equipo. La decisión llega tras meses de seguimiento del scouting, en vídeo y en directo. Nos reunimos con el jugador en persona o por videollamada. Nos centramos en el lado humano y luego, con el entrenador, tratamos de ver si encaja. La visión del director deportivo debe estar lo más alineada posible con la del técnico".

¿Cómo es la relación con los entrenadores y los jugadores?
"Con el entrenador hay un intercambio constante. Con Brambilla la relación es directa, de estima: hemos aprendido a conocernos y para mí es más fácil detectar los jugadores que encajan con su idea de fútbol. El contacto es diario con el staff, el cuerpo médico y todas las personas que forman parte del equipo. Con los futbolistas, sobre todo los jóvenes, hay que tener paciencia: hablar una vez más, explicar. Esa paciencia luego te la reconocen. Recibí un mensaje precioso de Pedro Felipe, que se fue cedido al US Sassuolo. Venía de un contexto de extrema pobreza, del verano de Brasil al invierno de Turín; nunca había vivido algo así. Le ayudamos en el día a día, en los momentos difíciles, y nos lo agradeció. Mandó mensajes muy bonitos a mí, al team manager y al míster".

¿Para los chicos es mejor dar el salto directo al primer equipo o salir cedidos?
"Con tantos años de experiencia, cualquiera que esté dentro del fútbol entiende quién puede dar el salto. Lo que más cambia es el aspecto mental. Disfrutamos de Pedro en la Next Gen porque se rompió el cruzado; de lo contrario, habría seguido un camino más rápido. A los futbolistas se les ve desde el principio, incluso a los que no son unos predestinados pero que, con trabajo, mejoran año a año. Cuando fichamos a un jugador ya sabemos si puede ser de alto nivel, medio o funcional; luego puede haber sorpresas. Con Max Scaglia hicimos muchas reuniones con jugadores con informes positivos, pero hablas con ellos y entiendes que pueden ser problemáticos o que, en el entorno Juve, pueden no funcionar. Tenemos miles de informes: puede haber 20 negociaciones y luego cierras 2-3; también te basas en el carácter".

¿Alguna espina clavada?
"Muchísimas, pero sin dar nombres. Hay fotos de Haaland en Vinovo: vino con su padre, hay una foto que circula con la gorra de la Juve. También pasaron los hermanos Bellingham; llegaron muchos jugadores que luego no pudimos cerrar. Forma parte del fútbol".

¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?
"Tengo una relación especial con uno de los jugadores al que fiché como agente y luego gestioné ya como dirigente: Spinazzola. Luego está Idriss Touré: lo incorporamos en la Juve y, cuando estuve en el Pisa, lo trajimos también".

¿Hace falta paciencia?
"Trabajando en un segundo equipo el resultado es importante, pero nuestro objetivo va más allá. En un primer equipo, el resultado te cambia la perspectiva y el trabajo, y ahí está la dificultad".


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