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Juventus, Di Gregorio es un caso: Spalletti se lo piensa de cara al Galatasaray

de Camillo Demichelis

La Juventus retomó ayer la preparación con la mira puesta en el Galatasaray. Los bianconeri también han tenido que digerir lo ocurrido ante el Como y Spalletti ha empezado a trabajar, sobre todo, en el aspecto mental del grupo. Pero el técnico de Certaldo debe evaluar también algunos contratiempos físicos que dejó el duelo contra el Como. En concreto, Kenan Yildiz sufre molestias en el gemelo izquierdo y será evaluación día a día. Gleison Bremer, por su parte, se ejercitó al margen. Hoy la Juventus gozará de una jornada de descanso y, probablemente, no se sabrá mucho más sobre el estado del brasileño y de Yildiz hasta mañana, cuando el equipo retome los entrenamientos.

Di Gregorio no ofrece garantías.
La Juventus, estas semanas, está lidiando con las preocupantes prestaciones de Michele Di Gregorio. Los errores ante el Como se suman a los cometidos frente a SS Lazio e Inter FC, alimentando dudas y tensión en torno al dorsal 16 bianconero. El meta, ex del Monza, ya no transmite seguridad y ahora Spalletti deberá decidir si le mantiene o no contra el Galatasaray. Las dudas mostradas en sus últimas actuaciones han pesado de forma evidente en el equilibrio del equipo. El choque ante el Como fue el punto álgido, pero situaciones similares ya se habían visto en semanas anteriores, con intervenciones no del todo limpias que terminaron por comprometer los resultados de la Juventus. En un tramo tan delicado de la temporada, la Juve necesita certezas, sobre todo en la portería. Una defensa que ha lidiado con ausencias y rotaciones forzadas no puede permitirse más titubeos bajo palos. Cada error pesa el doble, en lo técnico y en lo mental, y amenaza con minar aún más la confianza del grupo. A Spalletti le toca ahora una decisión nada sencilla. Apostar de nuevo por Di Gregorio puede ser peligroso, también porque el ambiente juventino el miércoles no será tranquilo y la grada, ya ante el Como, se mostró harta de los fallos del ‘16’ juventino. Un nuevo error podría comprometer definitivamente la serenidad del guardameta y del equipo.

El vestuario debe asumir sus responsabilidades.
La Juventus, contra el Como, pareció retroceder meses y el equipo volvió a mostrarse vacío y sin motivación. Una actuación gris, sin ritmo ni personalidad, que reabrió heridas que parecían cerradas. Los bianconeri dieron la sensación de haber perdido certezas y confianza justo cuando hacía falta un golpe de orgullo. Spalletti subrayó que el grupo siente el peso de los resultados que hay que lograr sí o sí, pero quien juega en la Juventus debe ser consciente de la presión. Llevar esta camiseta implica convivir con expectativas altísimas y la obligación de reaccionar a las dificultades, no de padecerlas. Y, contra el Como, se vio un equipo frágil, casi temeroso, incapaz de gestionar los momentos clave del partido. Ahora, los bianconeri parecen haber llegado a un punto de no retorno y el margen para fallar se ha agotado. La clasificación y el calendario no permiten más tropiezos. Cada error puede poner en jaque objetivos fundamentales, tanto en liga como en Europa. Hace falta una reacción inmediata, sobre todo en el plano mental. Este grupo, una vez más, ha demostrado no estar a la altura y las últimas prestaciones han echado por tierra también el trabajo de Spalletti. El técnico ha intentado dar identidad y organización, pero sin continuidad ni carácter es difícil construir algo sólido. La sensación es que el equipo se deshace cuando más aprieta la presión. El club, además, debería mandar un mensaje rotundo a estos jugadores renovando cuanto antes el contrato del entrenador, para poner de una vez por todas el vestuario frente a sus responsabilidades. Blindar al míster clarificaría el rumbo y quitaría excusas. Luego tocará a los futbolistas demostrar, sobre el césped, que merecen de verdad esta camiseta.


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