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Italia y Bosnia, ausentes del Mundial desde la misma edición. Para nosotros, la excepción; para ellos, la norma

de Ivan Cardia

Junio de 2014. El día 24, Italia cae 1-0 ante Uruguay en la Arena das Dunas de Natal. Al siguiente, el 25, Bosnia y Herzegovina derrota 3-1 a Irán en la Arena Fonte Nova de Salvador. Marcadores distintos, mismo desenlace: ambas selecciones se despiden en la fase de grupos del Mundial 2014, disputado en Brasil. Doce años después, siguen siendo aquellos sus últimos partidos en una fase final mundialista.

Desde 2014 hasta hoy, el recorrido bosnio e italiano ha sido calcado: ninguna de las dos ha vuelto al Mundial y ahora lo persiguen frente a frente, este martes en Zenica, a las 20:45. Con una gran diferencia: para ellos, 2014 fue la excepción; para nosotros, la norma.

Reconocida por la FIFA en 1995, tres años después de la disolución de Yugoslavia y del ingreso del país en la ONU, la selección bosnia nunca había logrado clasificarse para un Mundial hasta la edición de Brasil. Aunque con sabor amargo —el equipo ya estaba eliminado tras perder con Argentina y Nigeria, las otras rivales del grupo—, aquel triunfo ante Irán en junio quedó para la historia por ser el primero en un Mundial. Para la estadística, Bosnia nunca se ha clasificado para la Eurocopa.

Bien distinto, claro, el panorama de Italia. Hasta 2014, la idea de no estar en un Mundial ni se le pasaba por la cabeza a la afición italiana. La última y única ausencia se remontaba a 1958, cuando apenas competían 16 selecciones, aunque 12 eran europeas. Desde entonces, en cambio, también para nosotros se ha convertido en la norma: en Zenica toca romper la mala racha iniciada en 2018 y 2022.


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