¿Italia, favorita en Bosnia? Beccantini: “Coquetear con el pronóstico no da certezas”
Una noche de referéndum, sin apelación. Roberto Beccantini, en su columna, dibuja un Bosnia-Italia como una elección a cara o cruz: “Esta noche se vuelve a votar en el colegio de Zenica”, con un único resultado posible, incluso pasando por prórroga o penaltis. En juego hay mucho más que un partido: “El paso de una fase de precariedad al martirio glorioso del Mundial”.
Los números sonríen a la Azzurra —12.º puesto en el ranking FIFA por el 66.º de Bosnia—, pero no garantizan nada. “The winner takes it all”, escribe Beccantini, recordando que aquí solo vale ganar, sin margen para especular. El pasado reciente pesa: “Con Suecia salió mal; con Macedonia del Norte, peor”. Dos ausencias que cargan de significado este cruce.
Luego, el enfoque se traslada al plano emocional: “Están los sueños de los niños italianos y los de los niños bosnios”. Un partido que puede decidirse por detalles mínimos: “un palo, un resbalón, una cantada”, pequeños imponderables que a menudo marcan el destino. Italia llega de ganar a Irlanda del Norte; Bosnia, de imponerse en los penaltis a Gales. Pero que nadie se fíe de los pronósticos: “Coquetear con el pronóstico no da certezas”.
Y la reflexión final: en caso de clasificarse, “el pueblo se tapará la nariz y venderá lo hecho como una gesta”. Pero, por una noche, solo cuenta una cosa: pasar.