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Inter FC, el derbi es una pesadilla: Chivu aún ve el Scudetto, pero el AC Milan ya sueña

de Bruno Cadelli

Pese a la enésima derrota en el derbi, el Inter FC mantiene siete puntos de ventaja y el título aún en su mano. Dicho al revés, en un solo partido los nerazzurri han perdido de un plumazo el 30% del colchón sobre los rossoneri. Ambas lecturas son ciertas y solo el tiempo dirá cuánto pesará lo visto anoche en San Siro en la carrera por el Scudetto. Chivu podía escaparse a +13 sobre Allegri; al final, Max dejó la renta en siete. El fútbol no es una ciencia de números, pero estos no son detalles menores. El Inter no caía en liga desde hacía más de tres meses: del AC Milan al AC Milan, de Pulisic a Estupiñán, 0-1 y 1-0. El Diablo rossonero hizo doblete en el derbi. Es fútbol, o quizá el síndrome del derbi, porque el Inter no gana a su vecino desde hace más de dos años.

Allegri, respecto a lo de Cremona, se jugó la carta Estupiñán y le salió bien. Chivu, en cambio, no encontró soluciones ni en el once ni desde el banquillo. El fútbol se mostró en su sencillez más primaria: todo cambia en un instante. Antes del gol del colombiano, tras una siesta monumental de Luis Henrique —el brasileño volvió a quedarse muy lejos del nivel—, Mkhitaryan falló la ocasión que pudo cambiar el destino del partido y quizá del campeonato. Cuestión de momentos, de detalles que lo cambian todo. Momentos que hay que aprovechar, diría Chivu, que pese a todo se mostró sereno y consciente de que el destino sigue en sus manos. Sin un Thuram con fiebre, el técnico rumano apostó por la pareja de delanteros jóvenes Bonny y Pio Esposito. El ex del Parma se perdió en una nube de dudas; el de 2005 no escatimó esfuerzo, pero la presión de la gran cita pesó más que la buena voluntad del ex del Spezia. Un chico no puede ponerse siempre la capa de superhéroe; pese a su juventud, hay cargas y honores, y el primero en saberlo es el 94.

Anoche al Inter le faltaron líderes: Mkhitaryan parece cada vez más en el ocaso y aquel gol en Lecce puede que fuera su último destello. Dimarco no firmó una actuación de crack, tampoco Barella. Allegri planteó el partido que quiso; el Inter, en cambio, se mostró plano, quizá algo superficial, lo justo como para no golpear y no echar el cerrojo definitivo al Scudetto. Hasta un empate habría dado otro aire a las últimas diez jornadas de la Serie A. La fortuna para los nerazzurri es que Dumfries y Calhanoglu volverán pronto a pleno rendimiento y que Lautaro Martínez acelera para regresar con el grupo. Ayer el argentino vio el duelo desde el banquillo; desde ahí entraron Sucic, Frattesi y Diouf. Ninguno logró dar el empujón necesario para cambiar el guion. El sábado llega el Atalanta; el AC Milan, por su parte, visitará Roma para medirse a la Lazio. A Chivu le tocará volver a agitar al grupo. Porque el gancho a la mandíbula hizo tambalear a un gigante que hasta ahora parecía indestructible.


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