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Cremo, con una primera parte así no te salvas: la reacción llega demasiado tarde y deja más resquemor

de Niccolò Righi

Sería injusto dar por amortizado el efecto de la llegada de Marco Giampaolo tras apenas dos partidos. Aun así, la US Cremonese vista esta tarde en el Zini ante el Bolonia fue una copia deslucida —por resultado y, sobre todo, por actitud— de la que brilló contra el Parma hace dos semanas.

Era una oportunidad de oro: relanzarse en la clasificación, aprovechar la derrota del Cagliari y meter presión al Lecce, que juega mañana en el Via del Mare contra el Atalanta. En cambio, los grigiorossi optaron por quedarse en el vestuario toda la primera parte, entregando de facto el primer acto al Bolonia y empezaron a jugar solo tras el descanso.

Perder contra el equipo de Vincenzo Italiano puede entrar dentro de lo asumible. Lo que de verdad duele es la forma. La afición, que acudió en buen número al Zini, no escondió su decepción y la primera mitad, para olvidar, estuvo acompañada de sonoros pitos; a los quince minutos el Bolonia ya mandaba 0-2. En la reanudación, Giampaolo intenta cambiarlo todo: hombres, dibujo, energía. La reacción llega, al menos en parte. La US Cremonese crece, lo intenta, roza el gol varias veces y solo consigue reabrir el partido en pleno descuento, con el penalti convertido por Bonazzoli. Demasiado tarde: el 1-2 final, lejos de consolar, deja aún más resquemor.

Ahora toca mirar hacia adelante, porque en el horizonte asoma un duelo directo de muchísimo peso en la Unipol Domus Arena, donde contra el Cagliari la US Cremonese se jugará una parte importante de su futuro en la Serie A.


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