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Hundimiento del Torino FC, Vlasic: "Un 6-0 vergonzoso". Baroni se salva, pero contra el Lecce se juega el último cartucho

de Emanuele Pastorella

Baroni se ahoga a orillas del lago de Como; el Torino FC de Cairo vive otra humillación. El 6-0 encajado ante el equipo de Cesc Fàbregas es la quinta derrota más dura en la historia del club: con el editor piamontés al mando ya llegaron también aquellos dos 0-7 en casa frente a Atalanta BC y AC Milan en 2020 y 2021. Y, más allá de las seis bofetadas del Como —que son 11 si sumamos las de la ida en el Grande Torino—, surge una pregunta: ¿cuántos comodines le quedan a Baroni? "Siento la confianza del club, me la acaban de reiterar", declaró en rueda de prensa desde el Sinigaglia, escenario de la octava derrota en las últimas 11 jornadas y de un nuevo desastre de su Toro, que ha vuelto a ser la peor defensa con 40 goles encajados en las primeras 22 jornadas de Liga. "En estos momentos solo conozco un camino: trabajar y estar aún más unidos y compactos", repitió una vez más el técnico.

Y aunque Baroni perciba confianza, en la cúpula ya han empezado las reflexiones: el presidente Cairo y el director deportivo Petrachi valoran qué medidas tomar. La primera ha sido ordenar una concentración desde el lunes de cara al duelo del próximo domingo contra el Lecce. ¿Y quién dirigirá al Toro? Por ahora, el toscano sigue al mando, también porque no hay ninguna alternativa que convenza de verdad y garantice un giro de timón: la opción más plausible sería D’Aversa; entre los técnicos libres están también Gotti y Nesta, además del veterano del banquillo Ventura, que acaba de cumplir 78 años. El duelo por la salvación ante Di Francesco se ha convertido de verdad en el último cartucho para Baroni, que ya entre finales de octubre y comienzos de diciembre estuvo en la cuerda floja.

Bochornos así ya no se toleran ni por los propios protagonistas. Y Vlasic fue contundente: "Este 6-0 es una vergüenza, ha sido el día más duro de mi carrera —tronó el capitán croata, uno de los peores sobre el césped pero que dio la cara ante micrófonos y cámaras— y solo podemos pedir perdón a los aficionados: tras el penalti a favor del Como bajamos los brazos, es inaceptable. ¿Nosotros con Baroni? La culpa es de todos y nunca de uno solo; ahora toca pensar en reaccionar en los próximos partidos". El ambiente está que arde: la afición protestó con dureza y, a la vuelta al Filadelfia, se produjo un cara a cara con unos 60 ultras que exigieron respeto y un giro inmediato. Desde la dirección deportiva, Petrachi dio garantías, pero el domingo, en el Grande Torino, es el último cartucho para todos.


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