Hellas Verona: la rabia vale más que la apatía. Una derrota inexplicable en una temporada incomprensible
Hay un equipo, el Hellas Verona, que anoche en el Bentegodi remató 21 veces en total, generando varias otras situaciones de peligro que no supo aprovechar. Y hay otro, la ACF Fiorentina, que lo hizo 5 veces, aunque las acciones realmente reseñables fueron sobre todo dos: el larguero inicial de Fagioli y el tanto del propio centrocampista en el tramo final.
Difícil de explicar, desde el lado gialloblù, una derrota así, pero, al fin y al cabo, es un poco toda la temporada la que acabará en el archivo de los grandes misterios: todo lo que podía salir mal, puntualmente ha salido cruz. Luego, culpas propias hay y son evidentes, faltaría más: si el Hellas Verona baja a la Serie B no será, desde luego, solo por la mala suerte o por los arbitrajes, asunto este último que ayer caldeó los ánimos. También por parte de un Sammarco nunca tan contrariado desde que está en el banquillo del primer equipo, que ayer denunció las carencias del colegiado.
Ahora aquí pueden hacerse muchas consideraciones sobre cómo el árbitro Guida dejó que la situación se le fuera de las manos en los minutos previos al gol y en los posteriores. Pero lo que cuenta es que todo acaba con gente que llega a las manos, un equipo que se va del campo sintiéndose perjudicado y un estadio en ebullición.
Pues bien: esta animosidad general también puede verse desde una óptica positiva, si se quiere. La rabia siempre es mejor que la indiferencia y que la apatía, que la resignación que podía respirarse a estas alturas de la temporada y con el equipo más colista que nunca. Es la señal de que el entorno ha reconocido que aún hay algo por lo que pelear y que no está dispuesto a dejar que se lo arrebaten sin vender cara la piel. Rabia en los jugadores: desde Orban, que sale del campo protestando un poco el cambio (pero después de dar la mano al técnico y antes de disculparse en el vestuario), hasta Suslov, que llega a enzarzarse con Gudmundsson. ¿Es poco? En una temporada maldita, no lo es.