Hace un año, Kompany se jugaba el puesto. Por qué ganar la Bundesliga se queda corto
El Bayern Múnich tiene una misión, temporada tras temporada: ganar la Bundesliga. Puede que, aun así, no baste para que su entrenador siga en el cargo. De hecho, el propio Jupp Heynckes, hace años, fue relevado pese a conquistar el triplete. Una decisión que iba más allá de los resultados, porque llegó Pep Guardiola para un cambio total de filosofía que hoy vuelve a notarse: un fútbol vertical, potente y asfixiante para el rival, exactamente lo que se vio anoche contra el Atalanta.
Hace un año, Vincent Kompany estaba muy discutido. También Max Eberl, director deportivo del Bayern, porque los fichajes no habían dado el rendimiento esperado. Ito, João Palhinha o el propio Michael Olise. Anoche, Olise estuvo sensacional ante el Atalanta: se ganó notas altísimas con su doblete y participó en casi todas las demás acciones.
El título de la Bundesliga parece ya encarrilado. Pero el mérito de Kompany va más allá: ha generado un clima de confianza en torno a un equipo que fue segundo en la primera fase de la Champions y que solo ha perdido un partido en la Bundesliga, con once puntos de ventaja sobre el Borussia Dortmund que, en la práctica, dejan la liga prácticamente sentenciada. Y no solo eso: 134 goles a favor, capaces de sostenerse incluso sin Harry Kane, que ya suma 45 y anoche se quedó en el banquillo.