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Gravina no dimite: el Consejo Federal, tras Semana Santa. El nombre fuerte puede ser Malagò

de Ivan Cardia

“Entiendo las peticiones de dimisión a cada paso, pero hay un órgano competente”. Anoche, Gabriele Gravina, como cualquiera que le conozca habría imaginado, no anunció su dimisión como presidente de la Federación Italiana de Fútbol. Aplazó la cuestión al próximo Consejo Federal, al considerar que la reflexión debe ser más amplia que una decisión personal. Con el Estatuto de la FIGC y las NOIF en la mano, no es exactamente así: no existe ningún artículo que vincule la dimisión voluntaria —prevista explícitamente en ambos cuerpos normativos— a valoraciones del Consejo Federal, que en todo caso quedaría disuelto en caso de adiós del presidente. Quizá sea este sentido de corrección institucional el que inspira a Gravina.

Será tema tras Semana Santa. El caso es que, salvo sorpresa, la cuestión no se abordará de inmediato. El Consejo Federal no estaba en agenda, pero flotaba en el ambiente: se celebrará después de Semana Santa. Pasará una jornada de liga; quién sabe si las polémicas arbitrales cambian el panorama… Difícil, pero todo puede pasar. A día de hoy, cuesta creer que Gravina pueda capear el temporal que se le viene encima: Abodi y Buonfiglio, es decir, el ministro de Deportes y el presidente del CONI, no ven con buenos ojos la continuidad. Mejor: están deseando cambiar. No tienen capacidad de intervención directa y un comisariamiento por parte del CONI es una hipótesis objetivamente irrealista (no hay base normativa), pero su influencia es grande. Y no está asegurado que quienes hace pocos meses garantizaron la reelección de Gravina vayan a apoyarle.

El nombre fuerte es el de Giovanni Malagò. Quienes siguen de cerca las cuestiones federativas tienen una convicción: el apellido del próximo presidente empezará por M. El ex número uno del CONI no es el único candidato, pero, a día de hoy, es el único cuyo nombre se puede poner sobre la mesa sin miedo a quemarlo, y eso ya dice mucho. Tiene experiencia, pero aun así es más joven que Gravina. Mantiene buenas relaciones con —casi— todos y es el único dirigente deportivo que ha cosechado más éxitos que otra cosa en su carrera. Milán-Cortina es su último aval, y no es poca cosa.


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