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Fàbregas-Allegri, old school contra novedad: esta vez el Como frena al AC Milan. Y Europa llama

de Yvonne Alessandro

Lo que sorprendió a casi todos antes incluso del pitido inicial del AC Milan-Como fue la decisión de Cesc Fàbregas de apostar por primera vez por una defensa de tres. Ramon-Diego Carlos-Kempf, los tres centrales disponibles —ante la baja de Goldaniga—, para dibujar sobre el papel un espejo de los rossoneri y, como acostumbra, ir variando durante el choque en San Siro.

¿Un arma nueva?
La ida en el Sinigaglia dolió, y mucho: del 1-0 y un par de ocasiones para ampliar, el Como acabó con las manos vacías y la frustración de un 1-3 (la primera derrota en casa del curso) entre errores propios y el colmillo del AC Milan. Además de la clase de Rabiot y los milagros de Maignan. Esta vez, sin embargo, Fàbregas ideó un sistema en espejo para contrarrestar el 3-5-2 rossonero, castigó el fallo garrafal de Maignan con la frialdad de Nico Paz y se llevó un punto importantísimo que quizá pudo ser algo más. Una primera mitad muy gris de los rossoneri, excesivamente imprecisos y sin ideas en los últimos metros; luego el gol de Leao —evitable por la mala salida de Butez— reabrió el choque, pero los larianos supieron aguantar el chaparrón. Amarrar el empate les permite igualar a Atalanta en la sexta plaza. Y refuerza todo lo bueno que puede aportar la zaga de tres.

Dos escuelas opuestas
El AC Milan volvió a ser el de toda la temporada: paciente, a la espera de la ocasión para asestar el zarpazo, pese a verse empobrecido por la ausencia de Rabiot. Enfrente, el Como, salvo algunos tramos del segundo tiempo, demostró que puede encajar un solo golpe —esta vez de Leao— y seguir en pie. Examen de gran madurez de los enfant terribles de Fàbregas, especialmente tras el medio tropiezo ante la ACF Fiorentina en el Sinigaglia. Con el 1-1 mantienen vivo el sueño europeo, alimentando las ilusiones de toda una afición y de una ciudad entera. Una historia de cuento del fútbol italiano que no quiere tener fin, lista para otro capítulo exigente: la visita al feudo de la Juventus, sin Nico Paz (sancionado).


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