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Estambul, Múnich, Zenica: el bloque del Inter FC no aguanta los partidos decisivos. Ni en la Champions ni con la selección

de Lorenzo Di Benedetto

Hubo un tiempo el bloque de la Juve. Ahora, el del Inter FC. La historia de la selección italiana, a lo largo de los distintos ciclos, ha estado marcada por bloques de jugadores procedentes, casi siempre, de un mismo club. Y si el llamado bloque de la Juventus dio a menudo los frutos esperados, no se puede decir lo mismo del formado por los nerazzurri, que en la noche de Zenica fallaron, casi todos.

Los precedentes en la Champions.
Pero el rastro de derrotas viene de lejos: de la final de la Champions 2023. Entonces cayó ante el Manchester City, con el Inter saliendo con la cabeza muy alta, pero sin levantar el trofeo. Muy distinto lo del año pasado, cuando los nerazzurri volvieron a perder el último acto de la máxima competición europea, pero de forma totalmente diferente: encajaron la derrota más abultada en la historia de las finales de la Champions. Que quede claro: el Inter no está formado solo por italianos, pero lo indiscutible es que el grupo del entonces técnico Simone Inzaghi no dio la talla en los días más importantes y de mayor presión.

El fracaso de Italia.
Pues bien, algo parecido ocurrió ayer, con matices, hablando de rendimientos individuales. El partido de Bastoni fue el peor y le costó la eliminación a Italia; el de Barella, el mejor, aunque también por debajo de lo esperado. Luego, el de Dimarco, de los peores en el cómputo global entre Irlanda del Norte y Bosnia; y, por último, el de Pio Esposito, que primero falló el 2-0 y después mandó a las nubes el primer penalti de la tanda para Italia. El futuro puede ser suyo; el presente, sin embargo, dice otra cosa. Y la certeza es que el bloque del Inter ha fallado.


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