¿Es Maurizio Sarri realmente el entrenador adecuado para el proyecto de la Lazio?
La revolución celeste. La que Maurizio Sarri no habría querido, la que esperaba no verse obligado a contemplar ni a vivir. A su pesar, como protagonista de primera fila.
Adrian Przyborek, de la generación de 2007 del Pogoń Szczecin, podrá ser un gran talento del fútbol polaco, un caladero fértil y lleno de perlas que el scouting del club celeste ha sabido explorar, pero no es, ni de lejos, lo que Sarri esperaba, quería o deseaba.
La realidad es que Kenneth Taylor, llegado del Ajax, es un centrocampista que rinde en ambas fases, un intérprete extraordinario del puesto. Y que Petar Ratkov, por sus condiciones físicas y atléticas, por cómo puede lanzar las transiciones y pisar área, puede ser un ‘9’ muy válido para el fútbol italiano. Y que Daniel Maldini lleva tiempo señalado como una de las grandes promesas del fútbol italiano, pero por falta de mordiente, de pegada y algo más, todavía no ha terminado de explotar.
Todo esto es cierto: el trabajo de Claudio Lotito, Angelo Fabiani y del scouting celeste es encomiable. Pero no para Maurizio Sarri. No para un técnico que necesita otra cosa, que siempre ha pedido otros perfiles y otros futbolistas. No apuestas, no brotes por cultivar, no riesgos: realidades sólidas. De ahí surge una pregunta: ¿es Sarri realmente el entrenador adecuado para el proyecto de la Lazio?