En Livorno, su primer gol con Croacia; en Pisa, tres puntos de oro. Sigue el show de Modric, 20 años después
Menos de treinta kilómetros. Lo justo para unir dos estadios, el Armando Picchi de Livorno y el Arena Garibaldi de Pisa. Treinta kilómetros que cierran el círculo. Corría 2006, hace veinte años: un Luka Modric recién veinteañero marcaba en Livorno su primer gol con Croacia, en un amistoso ganado 2-0 ante Italia. Un chico con el dorsal a la espalda y el futuro en la mirada.
Hoy, con 40 cumplidos, aquel chico es leyenda. Por el camino, una carrera extraordinaria, plagada de títulos con el Real Madrid y gestas con la selección croata. Y, aun así, Modric no parece tener intención de parar. Porque el talento no envejece, se transforma.
Y así, en plena Toscana, a pocos kilómetros de donde empezó todo, el 'profesor Luka' volvió a dar cátedra. En el momento más delicado de la noche, cuando el Ac Milan amenazaba con volver a tropezar ante un rival correoso como el Pisa SC, dio un paso al frente. Una vaselina suave, elegante, que vale su peso en oro: tres puntos pesadísimos. Max Allegri lo agradece y se regala un fin de semana de espectador atento de cara a Inter FC-Juventus y SSC Napoli-AS Roma. Modric, por su parte, se regala el enésimo capítulo de una historia que, por lo visto, aún no quiere acabar.