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El viento del norte: de la Dínamo de Kiev al Bodo/Glimt, entre sueños y una gesta posible

de Michele Pavese

Si no estuviera de por medio el Inter FC, hoy en Italia diríamos todos: 'Que nadie intente frenar a estos chicos'. Lo que está haciendo el Bodo/Glimt no es solo una sorpresa deportiva: es un milagro gestado en los confines del mundo, en una ciudad noruega cercana al Círculo Polar Ártico, donde el cielo nocturno regala auroras boreales y el viento gélido corta la piel. Es aquí, en este rincón remoto e inhóspito, donde el fútbol ha encontrado una de sus historias más extraordinarias: un club pequeño que, partido a partido, está desafiando a los gigantes del continente y reescribiendo el relato de la Champions League.

El Bodo/Glimt es fútbol que despierta asombro. Un rodillo amarillo capaz de pasar por encima de colosos como el Manchester City, el Atlético de Madrid e Inter FC sin ruido ni fuegos artificiales. Solo balón, pizarra y un coraje que roza la épica. Hacía décadas que el fútbol europeo no asistía a gestas así: ¿quién no recuerda a la Dínamo de Kiev de finales de los 90, cuando Rebrov y Shevchenko doblegaron a Barcelona y Real Madrid, dejando a todos boquiabiertos? Hoy esos escalofríos los provoca el Bodo/Glimt, un equipo que ha tomado los mejores ingredientes del mito y los ha convertido en una realidad nórdica.

Hauge, Høgh y Berg ya son futbolistas reconocidos en toda Europa. Ya no son simplemente el 10, el 9 y el 7 de un equipo remoto: son emblemas de una pequeña ciudad que se atreve a soñar a lo grande. Cuesta imaginar una serie más épica que la que podría contar este Bodo/Glimt. Del hielo a los focos de los grandes estadios europeos, el 'viento del norte' sopla por Europa y conquista a todos. El frío no es un límite, sino un aliado; las dificultades, el combustible; el sueño, una llama que nadie puede apagar. Y aunque el camino en la Champions League acabe contra los vigentes subcampeones, da igual: ya hay una historia extraordinaria que contar.

En un fútbol cada vez más dominado por los grandes nombres, el dinero y los caprichos, el Bodo/Glimt recuerda lo que hace inmortal a este deporte: el coraje y la magia de los sueños que nacen en los lugares más insospechados. Y si el mundo estaba a punto de olvidar que el fútbol todavía puede sorprender, que mire hacia el norte: el Ártico nunca ha estado tan cerca.


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