El talento, la Champions con el Udinese y la segunda vida en los banquillos: David Di Michele se confiesa
David Di Michele pertenece a esa estirpe de futbolistas que hoy echamos un poco de menos. El talento, al fin y al cabo, ya no abunda en Italia. Más bien lo contrario. Y es precisamente el talento lo que define su carrera, hecha de goles y genialidades. Y de dorsales 10, como los que lució en Foggia, Reggio Calabria y Torino. O como los que dirige ahora, entre otros, porque la 'segunda vida' de Di Michele en el fútbol arrancó desde el banquillo.
Cuando en el fútbol se empieza a tener una cierta edad, se piensa y se intenta entender qué se quiere hacer. Quedándome en el ámbito futbolístico, seguramente me he metido en el puesto más difícil y exigente —subraya el propio Di Michele en exclusiva a los micrófonos de TuttoMercatoWeb.com—, pero también es un estímulo, porque ser entrenador significa asumir responsabilidades y aceptar las críticas cuando llegan. La idea de entrenar fue madurando con el tiempo: empecé con los chicos de la cantera en Frosinone, una experiencia importante y, creo, el inicio correcto de un camino. Con los chavales puedes hacer un poco de todo, son esponjas y todo lo que les propones lo hacen con enorme entusiasmo.
La famosa 'mili' que algunos entrenadores se saltan. A veces hay situaciones más grandes que uno, propuestas irrechazables que quizá no se repitan.
¿Se ve Di Michele como técnico de Serie A en el futuro? Como cuando juegas, la ambición siempre es llegar a lo más alto, intentar conseguirlo en los plazos adecuados, sin cerrarse la posibilidad de acelerarlos. Porque eso significaría que lo estás haciendo bien y se lo debes también a los jugadores a los que entrenas. Todo entrenador tiene la máxima ambición de llegar lo más arriba posible para medirse a grandísimas realidades.
Dejando a un lado por un momento la faceta de entrenador, David Di Michele, a los micrófonos de TMW, rebobina la cinta de su larguísima carrera hasta Udine, una de las ciudades que más satisfacciones le dio. Con la camiseta del Udinese, Di Michele tuvo la fortuna de jugar con uno de los 'dieces' más fuertes de la época. Salía al campo al lado de campeones como Totò Di Natale, pero también de Vincenzo Iaquinta. Aún no eran los jugadores que poco después llegarían a ser, pero aquel año hicimos algo increíble, porque nadie esperaba un equipo capaz de destronar a los grandes y de firmar una histórica clasificación para la Champions League. Al principio ninguno pensábamos que podríamos hacer ese recorrido; nos la jugábamos con la Sampdoria de Novellino, otro equipazo.
Jugar con ellos dos (Di Natale e Iaquinta, ndr) era muy sencillo, pero había tantos otros jugadores que corro el riesgo de olvidarme de alguno si empiezo a dar nombres (uno de ellos es David Pizarro...). ¿El '10' para Di Natale? Le quedaba pintado; tenía espaldas para lucirlo, un futbolista que en el campo te resolvía y que atraía rivales. Como Iaquinta, que te arrastraba a dos hombres: cuando arrancaba abría autopistas... Unas veces arrancaba él, otras yo; luego tenías a Di Natale que te metía esos balones... En fin, todo era más fácil.
En el banquillo estaba un tal Luciano Spalletti. Para mí es un mentor, siempre lo he dicho. Ha sido el entrenador más importante que he tenido. En Udine, con sus ideas, llevó a un grupo de semidesconocidos, aunque con gran proyección, al nivel internacional. Nos dio muchísimo. Me hizo firmar 15 goles en Serie A; contando la Coppa Italia fue mi mejor temporada de siempre, en la que consiguió que expresara mis cualidades de forma estratosférica. Junto a todos los demás: si pensamos en los goles de Di Natale, Iaquinta, Mauri, el propio Jankulovski, Muntari, Pinzi... Aquel año éramos un equipo realmente de 'fantasy': donde fuéramos, caían mínimo dos o tres goles. Y nunca estábamos cansados: al final siempre queríamos seguir jugando. Mención también para el preparador físico, Paolo Bertelli.
Por el entrenador que es y por cómo lo conoce Di Michele, en la Juventus, ¿de qué jugador no puede prescindir Luciano Spalletti? Para mí, Dusan Vlahovic, el más importante en su juego. Porque el nueve debe estirar al equipo y concretar. Fácil decir Yildiz, pero creo que el que puede marcar la diferencia es el delantero serbio.
Avanzando unos años, en el recorrido de David Di Michele también hay una etapa en el extranjero, en el West Ham, en el campeonato más exigente del mundo. Los entresijos de aquella elección los cuenta el propio exdelantero. Fue todo muy rocambolesco —relata Di Michele—: aquel año (2008, ndr) estaba en el Torino y debía irme a la AS Roma, entrenada precisamente por Spalletti. Estaba todo pactado entre los clubes, había acuerdo total. No entraba en los planes del técnico ni de la directiva del Torino, así que podía salir seguro, pero a última hora Cairo no quiso mandarme a la AS Roma. Perdí ese tren, y ya no podía quedarme en el Torino porque me esperaba medio año apartado. A pocos minutos del cierre del mercado, a medianoche, mi agente me llamó y me dijo: 'David, está el West Ham'. Sin pensármelo dije: 'Ok, vamos', al fin y al cabo quería jugar y la Premier siempre me había entusiasmado.
La decisión fue un acierto, a la vista de los números. Aquel año, por poner el nivel de los rivales, en el Manchester United estaban Cristiano Ronaldo, Scholes o Giggs. Vamos, jugadores de primerísimo nivel. Cuando llegué al West Ham echaron de inmediato al entrenador, pero para mí fue una suerte. Al banquillo llegó enseguida Gianfranco Zola. Como director deportivo estaba Gianluca Nani, ahora en el Udinese; en el equipo, Behrami, que había jugado en la Serie A; también había un fisioterapeuta que conocía del Palermo. Un entorno perfecto para mí: Zola no solo me ayudó, me guió de arriba abajo en el fútbol inglés. Por eso siempre le he dado las gracias por lo que hizo por mí, intentando devolvérselo en el campo. Jugué mucho, disfruté, tuve grandes compañeros como Scott Parker, Mark Noble, Kieron Dyer, Lee Boyer, Carlton Cole, Rob Green, Matthew Upson, por citar a algunos. Todos internacionales, iban a mil; para ellos, el entrenamiento era un partido de verdad.
La brecha entre la Premier League y la Serie A se ha agrandado. La diferencia hoy es muchísimo mayor: ellos han crecido una barbaridad y nosotros, en lugar de crecer, estamos yendo hacia atrás. Hoy tienen fuerza, velocidad, calidad, técnica. También a nivel táctico han mejorado muchísimo, gracias a técnicos italianos e internacionales. Es el campeonato absoluto más bonito; la distancia con el resto de ligas es notable. Luego quizá en el ámbito internacional no siempre lo demuestran del todo, pero en sus ligas son devastadores por fuerza y mentalidad.
En la Premier League, entre otros, está Federico Chiesa. A mí me gusta muchísimo. Un jugador rápido, explosivo, regateador; tiene disparo y potencia. Un futbolista importante que, por desgracia, ha tenido lesiones que han condicionado su carrera. Y hoy, con razón, quiere estar bien primero mental y físicamente para rendir al máximo; no quiere ir con la selección y ser un peso, quizá en lugar de otro. Luego, imponerse en el Liverpool no es fácil: para competir con los demás tienes que estar al 120 por ciento.
Al margen de Donnarumma, ¿hay ahora en la selección un jugador que merezca ser fijo? ¿O el nivel obliga hoy a apostar más por el juego? Para mí, uno que debe ser citado siempre es Sandro Tonali: es el más constante, el más imprevisible, el que te genera superioridades. Y el hecho de ir a jugar a Inglaterra le ha mejorado muchísimo. Hoy es un jugador importante.
De vuelta a los clubes: ¿hasta dónde puede llegar el Torino? Seguro que tiene una plantilla importante, un entrenador que le hace jugar bien. El problema, para mí, puede ser la falta de continuidad, porque en el Torino, en cuanto encadenas dos o tres partidos malos, hay un poco de confusión interna. No hablo de fuera, porque la afición del Torino es algo serio. Al margen de mi etapa no demasiado bonita, siempre he admitido que vestir la camiseta del Toro y jugar delante de su gente ha sido algo gratificante y honorable por todo lo que representa el club. Puede hacer algo importante; entrar en el top-10 seguro.
Otra etapa de la carrera de Di Michele lleva a Lecce. Para mí este año se ha debilitado mucho, pero mister Di Francesco está haciendo un trabajo enorme con lo que tiene. Le falta un '9' que haga los goles de Krstovic. Stulic, ahora mismo, todavía no es un jugador para la Serie A; Camarda es un chico interesantísimo, pero no es quien puede resolver los problemas del Lecce. Ojalá el equipo pueda salvarse lo antes posible, aunque será una lucha dura, larga y con muchos equipos implicados. La fortuna para el Lecce es que hay bastantes equipos en la pelea; excluyo a la ACF Fiorentina porque, para mí, saldrá de esa situación.
La Salernitana significa mucho para Di Michele, no solo por el debut en la Serie A, sino también por el vínculo con la ciudad y la afición. Esa misma afición que le apodó 'rey David'. El equipo en los últimos años se ha hundido, ahora está en la Serie C y trata de volver. ¿Algún mensaje para todo el entorno? Un saludo enorme a toda la ciudad de Salerno y a toda la afición —responde sin dudar Di Michele—, porque merecen escenarios mucho más importantes, con todo el respeto para la Serie C. Ojalá mi amigo Giuseppe Raffaele pueda llevarla otra vez a los campeonatos que cuentan, la Serie B, aunque no es sencillo porque el Grupo C de la Serie C es muy duro y difícil. Yo animo a la Salernitana, siempre lo he dicho y lo repito: estuve de maravilla y siempre agradeceré a los aficionados todo lo que me dieron. Espero que puedan volver a los escenarios que merecen por la pasión que tienen.
¿Puede ser el año bueno para que el Palermo vuelva a subir? Inzaghi es un entrenador ganador, así que creo que eso puede ayudarle en todo. Hoy también el Palermo está sufriendo, pero la Serie B es difícil y los obstáculos siempre están a la vuelta de la esquina.
Para terminar, de ex '10' a quien hoy lleva el 10 en la Serie A: ¿qué jugador se llevaría el entrenador David Di Michele para su equipo de jóvenes, Kenan Yildiz o Nico Paz? Me quedo con Nico Paz, es realmente fuerte. Lee las jugadas mucho antes que los demás y, además, tiene una potencia en las piernas que no lo mueves. Tiene inteligencia táctica y es increíble. Su futuro está en un grande, sin duda.