El Parma recupera su solidez defensiva, además de un gol que puede valer oro
Éxito importante para el Parma, que asalta el Dall’Ara y vuelve a ganar a domicilio contra el Bolonia trece años después. Un triunfo que llega al término de un partido con mil emociones: dos expulsiones, un gol anulado a los parmesanos y dos paradones de Edoardo Corvi en pleno descuento. Todo ello quedó coronado por el primer tanto con la camiseta gialloblù de Christian Ordonez, que, casi sobre la bocina, rompió el equilibrio con un disparo raso que pilló a Ravaglia como un rayo caído del cielo. Un gol que puede valer oro en la economía de la temporada y que permite al Parma tomar aire tras las dos últimas jornadas, negativas en resultados y sensaciones.
Y si el Parma logró llevarse la victoria fue, sobre todo, gracias a la solidez defensiva recuperada. En los dos encuentros anteriores había encajado hasta ocho goles, perdiendo, al menos en apariencia, una de sus señas de identidad: la organización atrás y la solidez del bloque. El propio Cuesta lo subrayó en la previa, reclamando recuperar la habitual compacidad del equipo, y el Parma lo consiguió. Resistió bien las acometidas del Bolonia —mermadas en parte por la expulsión de Pobega a la media hora— y supo sobreponerse a la roja a Troilo a diez del final. Ahí los rossoblú volvieron a creer y pisaron el acelerador, pero el equipo de Cuesta mantuvo el equilibrio y golpeó a sangre fría cuando menos se esperaba.
La diana de Ordonez fue, como decíamos, un auténtico rayo caído del cielo: fue el único disparo entre palos por parte del Parma. Si por un lado cabe premiar la efectividad del equipo de Carlos Cuesta, por otro es imposible obviar un problema que está marcando la temporada: la esterilidad ofensiva. Al Parma le cuesta generar ocasiones claras y así ocurrió también en el Dall’Ara, con un registro de solo 0,18 goles esperados (xG): prácticamente era casi imposible que el Parma marcase. Decidió el tiro de Ordonez, de precisión quirúrgica, pero eso no soluciona la falta de producción ofensiva: se crean muy pocas ocasiones y el Parma vive de su solidez atrás. Cuando esta falla, como ante Atalanta y Juventus, todo se complica.
Hacen falta nuevas soluciones en las tramas ofensivas. Cuesta repite cada semana que es consciente del escenario y que trabaja con el grupo y su cuerpo técnico para que el Parma sea más imprevisible arriba. En este sentido, una baza más a partir de ahora será la entrada de Gabriel Strefezza, el último de los cuatro fichajes del mercado invernal. El mediapunta ítalo-brasileño ingresó ante el Bolonia, dejando claro que ya se ha empapado de la mentalidad del conjunto gialloblù, y con el paso del tiempo tendrá oportunidad de mostrar sus virtudes ofensivas, sobradamente conocidas. Strefezza puede ser la llave para desbloquear el ataque gialloblù, ya sea con soluciones individuales o arropando a jugadores como Ondrejka y Oristanio, que hasta ahora han quedado a deber: cero goles y asistencias en su casillero.